Mi Relación con la comida (Parte 2)

Como vimos en el artículo anterior, la comida es un placer que Dios nos ha dado, sin embargo, debemos disfrutarla de forma prudente y regulada(1 Timoteo 4:3-5). Aún en el Edén Dios puso restricciones respecto a un alimento.  Satanás confunde y distorsiona las regulaciones que Dios nos ha puesto y un ejemplo de esto es ver como él nos tienta con la comida, lo hizo con Jesús en el desierto mientras ayunaba y con Eva en el huerto del Edén (Gen 3: 1-6)

Cabe destacar también que la compulsión hacia la comida responde a un corazón avaricioso. Es un deseo intenso por más de lo que uno necesita o merece.  Los problemas de comida, tanto en exceso como en restricción, reflejan los problemas del corazón.

¿Que se da en los excesos?                                                      

  • Cualquier sustancia o conducta que me produzca placer puede crear una dependencia. Podemos sentirnos dependientes y adictas a comidas especificas a las que recurrimos para calmar la ansiedad y provocar una sensación de bienestar artificial.
  • Los Carbohidratos (CHOS) son los alimentos adictivos por preferencia ya que afectan de manera rápida y efectiva la química cerebral e inciden sobre el estado de ánimo.
  • Cuando comemos CHOS aumenta la Glicemia (azúcar en sangre) y se estimula la producción de insulina, hormona que los degrada para su absorción y acumulación en las células. Creando así un círculo vicioso de hambre desmedida, síndrome de abstinencia, atracones y aumento de peso que puede devenir en múltiples enfermedades metabólicas y cardiovasculares (Diabetes Mellitus II, Síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, riesgo aumentado para cáncer, etc).

En este sentido es importante el dominio propio el cual surge de cultivar la relación con Cristo, es parte del fruto del Espíritu Santo. La batalla contra la compulsión a la comida no se libra sola, necesitas el Espíritu Santo, Su fuerza, que Él se haga vivo en ti dándote el poder para permanecer firme.  La palabra de Dios nos dice que nuestro cuerpo es “Templo del Espíritu Santo” y que nuestras vidas le pertenecen al Señor (1 Corintios 6:19), entonces no solo me afecta a mí, sino al Señorío de Cristo en mi vida y a la comunidad a la que pertenezco.

¿Que suele darse en las restricciones? El Auto Engaño de la Auto Imagen.

  • Trastorno Dismórfico Corporal: la preocupación por los defectos percibidos en la apariencia física, los cuales no son evidentes a otras personas. Provoca angustia y deterioro en el desempeño social, laboral o académico. Genera conductas repetitivas como mirarse al espejo o compararse.
  • Hay un sobre enfoque en la belleza exterior.
  • ¡Dios no nos manda a ser delgadas! Dios no tiene una talla específica. El simple deseo de bajar de peso por encajar en una talla deseable no es un motivo piadoso para cuidar nuestra alimentación.
  •  No hay una talla correcta para TODAS las mujeres. Cada una de nosotras es única y diferente; debemos cuidarnos de la comparación.
  • La cultura y los medios proponen unos estándares insanos de belleza. Debemos resistir la tentación de entrar en los moldes que el mundo quiere imponer.

Debemos cuidarnos de tener un corazón mal agradecido que no ha aprendido a sentirse satisfecha con el cuerpo que Dios le ha dado.

  1. Acepta quién eres y cómo fuiste creada. No hay nadie como tú en la tierra, eres una creación primorosa de tu Padre Celestial.
  2. No te compares a nadie, resiste la tentación a querer parecerte a un estereotipo que esté de moda. ¡Las modas vienen y van, pero el amor del Señor permanece para siempre!

Quiero compartirles algunos motivos que sí son piadosos para alimentarnos:

  1. Cuidar nuestros cuerpos como templo del Espíritu Santo.
  2. Tener limitaciones alimenticias por razones de salud o una etapa específica de la vida (Diabetes Mellitus, hipertensión, problemas renales, lactancia, embarazo).
  3. El cuerpo de una mujer casada no le pertenece a ella sola, también es de su esposo. Aun el de una mujer soltera le pertenece al Señor para servirle en lo que El le encomiende.
  4. Mantener la energía o agilidad.

Y recuerda que aún para llevar algo tan terrenal como una dieta necesitas a Cristo.

Adaptación del Instagram Live.

Por: Erma Rudert.

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