Lo que las circunstancias revelan

Hace algunos meses decidí cambiar algunos hábitos para mejorar mi salud, retome mi rutina de ejercicios y mejoré mi alimentación. Eso se vio reflejado en la balanza (menos peso) y en la energía para realizar mis actividades cotidianas. A pesar de mis esfuerzos, unas semanas después ocurrió algo muy extraño en mi cuerpo, luego que terminé de hacer ejercicios, sentí dolores estomacales muy fuertes, tanto así que tuve que ir a un hospital para recibir asistencia médica de emergencia. El diagnóstico que recibí por parte del doctor fue que estaba batallando con una colelitiasis, por lo que debía ir a cirugía para extraer la vesícula biliar.

Cuando estaba a solo días de entrar a un quirófano y someterme a mi primera cirugía, siendo muy honesta con ustedes, la ansiedad y el temor me invadía cuando imaginaba que algo podía salir mal allí dentro o que Dios permitiera algo que realmente yo no quería para mí.

Entonces, mientras regresaba a casa, me preguntaba si confiaba absolutamente en Dios, y sin esperar mucho para responderme, me dije: no del todo. Realmente esto entristeció mucho mi corazón, el desconfiar en que la voluntad de Dios sea buena para mí y que Su manera de obrar es perfecta. Sin lugar a duda, esta situación reveló la condición de mi corazón en ese momento, porque este no confiaba en Dios totalmente. Comprendo que esa falta de confianza era a raíz de mi poco conocimiento acerca de quién Él es y la manera tan sobrenatural en la que Él obra en nuestras vidas y eso, mis queridas hermanas en Cristo, es pecado y posiblemente sea uno con lo que muchas de nosotras hemos luchado durante toda la vida.   

Reconozco que antes de entrar al quirófano lo que más necesitaba era correr a Su presencia, arrepentirme de mi pecado e ir a Su Palabra para conocer más acerca de quién Él es. Eso, definitivamente me llevó a confiar absolutamente, pues a mayor conocimiento acerca de Dios, más confiada estaré en Él.

Hermanas, en este mundo caído atravesaremos momentos difíciles (Juan 16:33), pero la pregunta es: ¿Quién ha prometido estar con nosotras todos los días hasta el fin (Esto incluye estar presente en medio de una cirugía)? Nuestro Señor.  Eso realmente nos debe llenar de gozo y esperanza.

Quizás, en esta semana no debas entrar a un quirófano como lo hice yo, pero posiblemente tengas que tomar una decisión importante para ti y tu familia, pensar de donde obtendrás dinero para pagar todas las deudas que tienes, quizás tu relación matrimonial no esté en sus mejores momentos o estés atravesando por la pérdida de un ser querido y esto te invada de temor y ansiedad, y hasta dudes de la bondad de Dios.  Pero mis hermanas, nuestro Dios es bueno en gran manera, Su palabra es digna de confianza (Nahum 1:7), es como lámpara que nos muestra el camino seguro por donde caminar confiadas (Salmos 119:105), porque es Él quien orquesta nuestras vidas y hace que todo funcione para nuestro bien (Romanos 8:28).

La Biblia no me aseguraba que mi operación saldría a la perfección, pero sí me garantizaba que en medio de esto y en cualquier otro momento, el Señor estaría conmigo, que todo lo que sucedió era orquestado para mi bien y que, aunque la situación me llevaba a temer, fue una oportunidad más para conocer, confiar en Dios y depender absolutamente de Él. “El día en que temo, yo en ti confío”, Salmo 56:3.


Preguntas para reflexionar:

– ¿Que está revelando tu situación sobre la condición de tu corazón?
– ¿Confías absolutamente en Dios?
– ¿Qué cosas te llenan de temor?

Un comentario sobre “Lo que las circunstancias revelan

  1. Recorde mi propia operación de la vesícula biliar. Me pasó algo muy extraño al salir de cirugía y estar en recuperación, y es que cuando ví a mi familia eche a llorar como una niña pequeña, me reía y decía que estaba feliz de estar viva. A lo mejor es que la anestesia me tenía un poco drogada jaja, pero de verdad que en ese momento comprendi que agradecía que mi propia cirugía hubiese sido por algo que no era de gravedad, que había salido bien. Dios es grande, a veces nos quedamos por cosas sin importancia, pero nos ha dado el regalo tan bonito de vivir y a veces no nos damos ni cuenta.

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