He vuelto a pecar ¿Qué hago?

Que mal se siente caer ante la tentación. Que terrible la sensación de haber cedido ante algo que te propusiste no volver más, cuánta vergüenza se siente, cuanto desánimo se vive. Puedo con honestidad decir “Te comprendo.” 

Cuando pecamos, el desaliento nos ataca y solemos cometer el error de estancarnos sintiendo pena por nosotras y nos vamos alejando más de Dios en vez de ir ante Él de inmediato pidiendo perdón por nuestro error; nos quedamos retraídas. Amiga, ve ante Dios de inmediato, así con todo y vergüenza, con tu pesar, sin saber qué decir, sin querer siquiera levantar el rostro. Si estás arrepentida Él te perdonará, Él te escuchará. 

Sí, es cierto que Dios aborrece el pecado, que le ofende nuestra falla, pero también es cierto que Él nos ha prometido perdón y una nueva oportunidad gracias a Jesucristo y Su obra en la cruz, recordemos 1 Juan 2:1 que dice: “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

Estemos claras de algo, Dios no nos perdona porque apruebe nuestro pecado ya que este es totalmente contrario a Su esencia Santa y perfecta. Pero en estos momentos en que fallamos podemos fiarnos con la misma seguridad de que ya nuestro pecado no es quien tiene dominio sobre nosotras porque la sangre de Cristo nos cubre desde el día en que fuimos salvas. Ya Jesucristo pagó por cada pecado que de antemano Él sabía que cometeríamos. 

Wao, querida amiga, recordar esta verdad tan poderosa debería estremecernos, debería animarnos a confesarnos delante de nuestro Padre Celestial con confianza y honestidad y debería hacernos despreciar el pecado cada vez más. 

El salmista David es un muy buen ejemplo de arrepentimiento. Él iba delante de Dios en humillación, reconociendo lo grande de su pecado y lo grande de la misericordia de su Señor. Él no ocultaba sus faltas cuando oraba, Él sabía que ya Dios las conocía, entonces, ¿Qué le podía esconder?

Veamos el Salmo 25:11 

“Oh Señor, por amor de tu nombre, perdona mi iniquidad, porque es grande.” 

De igual modo debemos ir ante el Señor: 

  • Exaltando Su gran nombre, 
  • Reconociendo que solo por Cristo podemos ser perdonados, 
  • Pidiendo perdón confiando en la misericordia de Dios
  • Y reconociendo lo grave de nuestra falta no importando cual sea. 

No justifiques ni minimices tu pecado, por pequeño que pueda parecer ante la sociedad delante de Dios sigue siendo pecado.

Después de confesar tu pecado ante Dios y pedir Su perdón confiesa tu falta con una mentora madura en la fe. No dejes tu pecado oculto, rinde cuentas a otra hermana en la fe que te acompañe en la oración. La Biblia nos manda a exponer nuestro pecado, y es lo más sabio, al exponerlo pierde potestad sobre nosotras, esto nos ayuda a evitar una recaída porque cuentas con una hermana en Cristo que te dará seguimiento y te apoyará de formas prácticas. 

“ Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho.” (Santiago 5:16)

Amiga mia, cuando estés abrumada ante haberle fallado a Dios recuerda:

  1. Es una oportunidad más de reconocer tu gran necesidad de Él de forma constante.
  2. Lo graaaande de Su misericordia a pesar de lo grande de tu pecado.


No dejes que te gane el desánimo, aprovecha para recordar las cosas que gracias a la ayuda del Espíritu Santo han sido superadas, no para tu gloria sino para recordar que Dios ha estado haciendo una obra en ti. Recuerda, si Su Espíritu vive en ti no eres la misma que hace un año, qué hace un mes, que hace unos días. 

Lee esto con gozo y esperanza: 

“ Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.” (Romanos 6:22) 

Confía entonces en que Él continuará esa obra. Su misericordia es nueva cada mañana. Nuestro Padre Celestial se toma muy en serio la tarea de hacernos crecer, Su obra de santificación en nosotros no se detendrá hasta el día del regreso de nuestro amado Jesucristo. 

¡GLORIA A DIOS POR ESO!

Escrito por

Doulos por gracia. Amante del diseño de Dios. Esposa de Jey Nuñez. Maestra de Biblia y apasionada por la enseñanza a jóvenes y adolescentes. Colabora en El Atelier como autora de contenidos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.