¿Qué no es amor?

Estamos rodeados de un mundo donde nos tratan de definir lo que es amar, pero solo son definiciones de cisternas rotas que no retienen agua. Hay una imposibilidad humana de amar correcta y bíblicamente sin Jesús en nuestra vida, sin arrepentimiento es imposible amar de la manera que 1 Corintios 13 habla acerca del amor, inclusive es difícil para el cristiano vivir de tal manera, por lo tanto, puedo imaginar lo imposible que se hace para los que no se han llegado al arrepentimiento. Una buena forma para conocer lo que es amar verdaderamente es conocer lo que las Escrituras hablan sobre ello, entonces si guardamos esa verdad en nuestro corazón, ninguna mentira sobre lo que es amar puede hacer colapsar o sustituir nuestra verdad cimentada en la Roca. Pablo describe las características del amor verdadero en la primera carta a los Corintios en el capítulo 13. En este escrito, vamos a contrastar lo que no es amor y para esto debemos describir características, que muchas veces, sin darnos cuenta practicamos, pero no lo hemos definido como desamor. Este escrito simplemente es una guía para que podamos definir y evaluar cuando en verdad no estamos amando.

  1. Exigencia para sí mismo

Una persona que ama realmente no busca su propio bien, más bien su interés está en asistir a otros primero antes que a sí mismo. Cuando hay una exigencia de la otra persona hacia uno y/o viceversa, el pecado del corazón que se está practicando es el egoísmo. Sin embargo, este pecado no forma parte de la sabiduría que proviene de Dios, dichas cosas son meramente terrenales (Santiago 3:13). En cada acto y palabra debemos pensar en cómo afectará al cuerpo de Cristo, a Su causa y a mi prójimo.

  1. Llevar un registro de ofensas

Cuando reflejamos un amor sin condición está dispuesto a perdonar muchas desavenencias. No perdonamos cuando reflejamos en nuestro hablar que no estamos dispuestos a pasar por alto las ofensas. Cuando traemos una lista de cosas pasadas como parte de nuestra defensa es una señal de la falta de perdón. Nosotros somos los menos dignos de recibir un perdón de parte de Dios, somos seres inconstantes, cambiantes e idólatras, sin embargo, dice la Palabra que como está de lejos el oriente del occidente, así alejó Él de nosotros nuestras transgresiones (Salmos 103:12). Así debemos procurar que sea nuestro amor para la Iglesia y para nuestro prójimo, pasando por alto sus errores hacia nosotros y perdonando, pues a nosotros se nos ha perdonado mucho. ¡Qué mayor muestra de amor del Padre que Su perdón inmerecido!

  1. Irrespeto y falta de hechos

Si somos mujeres sujetas a Cristo, temerosas de Dios y con obediencia, seremos mujeres que procuraremos reflejar a Cristo en nuestro sometimiento. Cuando nuestra conducta no refleja respeto, debemos examinar nuestra relación con Dios. Si no brindo respeto, siendo yo imagen de Dios, entonces mi respeto al Dios trino está quebrantado. El amor hacia nuestros esposos se ve reflejado más que por nuestras palabras, por nuestros hechos. Los hechos deben ser a base de algo en común, el respeto. Nuestros esposos escuchan a viva voz con nuestra conducta si les respetamos y dicha conducta también les grita con fuerza cuanto los amamos. Al igual, nosotras recibimos el respeto mediante el cariño y afecto hacia nosotras, por actos de servicio, palabras de afirmación y/o regalos.

  1. Amor sin Sacrificio

Muchas decimos que amamos, pero sin sacrificio. El tener tiempo de calidad con la persona, el brindar cuidado y sustento espiritual para que el otro crezca requiere de tiempo y amor. El cuidar es valorar. Si no hay un sacrificio en alentar, crecer y amonestarnos espiritualmente unos a otros, hay falta de amor. Esto es una responsabilidad como cristianos ante el Señor, especialmente del esposo. No significa que nosotras estamos exentas de dicha responsabilidad, sino que Dios le dispuso al varón el cargo mayor de liderar espiritualmente a su mujer. El mayor amor sacrificial demostrado es el de Aquél que amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla (Efesios 5:25-33).

  1. Descuido de la Pureza

Cuando estamos en una relación de enamorados nos surgen unas emociones que quizás no habíamos sentido. Comienzan a despertar ciertas cosas en nosotras que nos llevan a otras. Sin embargo, debemos tener cuidado cuando nuestra pureza externa e interna están siendo descuidadas. El amor TODO lo espera. Si conoces esto, pero ya has pasado las líneas permitidas, puedes ir al Señor en arrepentimiento, porque realmente pecamos primero contra Él. No proveamos para los deseos de la carne (Romanos 13:14). Preservar la pureza significa abstenerse de la intimidad física y controlar tus pasiones antes de tus votos matrimoniales (John W. Thompson). Esto también incluye guardar nuestros ojos de la impureza. Nuestra pureza interior debe estar reflejada en la pureza externa.

Existen muchas otras señales que nos pueden indicar que no hay valoración, pureza, respeto, sacrificio, servicio y otros. Miremos a Jesús y que Él sea nuestro estandarte.  Evaluemos según las Escrituras y del parámetro de amor de Cristo hacia Su Iglesia, para cuidar como Cristo cuida, ama, sirve, perdona, alienta, muestra misericordia y restaura.

Escrito por

Esposa de Christian Acevedo, quien es Pastor/Plantador de Iglesias. Deseosos de ser padres. Actualmente se dedica al cuidado del hogar. Estudió Medicina en Puerto Rico.

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