Mi identidad: ¿Por qué soy valiosa?

Las redes sociales han revolucionado la manera en que nos comunicamos en nuestros tiempos y en cómo las personas se proyectan a sí mismas. Allí muestran sus vidas perfectas, todos los lugares a donde salen a pasear, cada viaje, cada regalo que les hacen, cada comida, etc.  No estoy diciendo que compartir ciertas cosas en las redes sea malo en sí mismo, pero la tendencia es que hoy día haya un afán por la popularidad y por la aprobación de los demás, combinado con un complejo de super estrella que debe dejar saber cada detalle de lo que hace a sus “fans”, pendientes de tomar cada foto con la sola intensión de subir lo que están haciendo a sus cuentas, como si el valor de las personas o el sentido de sus vidas sea medido por cuántas personas les siguen o les admiran, pasando más tiempo frente al teléfono que interactuando con quienes que les rodean.

Si somos cristianas debemos entender que nuestro valor no está sostenido por los parámetros del mundo, lo que la gente dice que es bueno, atractivo, hermoso o admirable, sino en lo que Dios ha dicho de nosotras en Su Palabra, y es esto lo que nos hará sentir satisfechas en Él, de modo que no andemos hambrientas de la aprobación de los demás, sino que anhelemos agradar a Aquel que nos ha dado identidad y razón de ser.

¿Qué dice la Palabra de Dios sobre quiénes somos y qué nos hace valiosas?

Somos creadas a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27)

Dios nos hizo, Él nos puso en el vientre de nuestra madre y formó cada parte de nuestro cuerpo como quiso. Él nos hizo hermosas, con diferentes formas y características, pero todas ellas apuntan a nuestro maravilloso Creador.

Somos hijas de Dios (Juan 1:12)

Si hemos recibido a Cristo y creído en Él por la fe, tenemos el sello del Espíritu Santo que nos da garantía (Efesios 1:13-14) y testimonio de que somos hijas de Dios (Romanos 8:15-17) y Él habita en nosotras y estará con nosotras todos los días, hasta el fin del mundo (Juan 14:16-17). Dios restauró nuestra relación con Él a través del sacrificio de Cristo y hemos sido adoptadas por medio de nuestro Salvador (Efesios 1:5).

Somos parte del Cuerpo de Cristo

El haber sido adoptadas por Dios nos hace parte de una gran familia de fe que es el Cuerpo de Cristo. No fuimos salvadas para estar aisladas, Dios nos hizo parte de Su Iglesia de modo que también pertenezcamos a esta comunidad de fe representada por nuestra iglesia local, en donde Dios ha dado dones para bendecirnos y edificarnos unos a otros. (1 Corintios 12:12-27).

Somos amadas por Dios

Dios mostró Su amor para con nosotras enviando a Su Hijo al mundo, para que tuviéramos vida por medio de Él (1 Juan 4:9). Siendo enemigas de Dios, nos tomó del lugar en donde estábamos, hundidas en el pecado, nos limpió y nos hizo nuevas criaturas; si podemos amarle es porque Él nos amó primero y tuvo misericordia de nosotras. Su amor no tiene medidas y debería sobrecoger nuestros corazones el hecho de que somos amadas por Él aun sin merecerlo, Él nos conoce tal cual somos y aun así nos ama. ¡Cuán grande es Su gracia y amor por nosotras!

Somos ciudadanas del Reino de Dios y embajadoras de Cristo (2 Corintios 5:20) (Filipenses 3:20-21)

Como ciudadanas del Reino de Dios, Él nos ha designado la tarea de ser Sus embajadoras. Vivimos en este mundo con la conciencia de que no pertenecemos a su sistema. Nuestros principios, valores y manera de vivir deben ser un reflejo del Rey a quien servimos, y en nuestro rol de embajadoras debemos ser voceras del mensaje de Dios para el mundo, llamándoles al arrepentimiento y anunciando las buenas noticias del Evangelio.

Cuando con nuestra manera de vivir procuramos agradar y obedecer a Dios, esto podría ser un estorbo para otras personas porque con nuestra conducta podemos de alguna manera hacer sus pecados más evidentes, pero Dios nos ha llamado a ser luz para que, viendo nuestras buenas obras, nuestro Padre que está en los cielos sea glorificado. (Mateo 5:14-16).

Mi amada hermana, ¿estás viviendo a la luz de lo que la Palabra de Dios dice que eres, o has estado sustentando tu valor e identidad en lo que el mundo dice que debes ser? Si preguntáramos a tus compañeros de estudio o del trabajo y a tus amigos y seguidores en tus redes sociales sobre quién eres y cómo te perciben, ¿cuáles serían los atributos que más resaltarían? ¿Estas siendo un vivo reflejo de lo que Dios te llama a ser y dice de ti en Su Palabra?

Mi oración es, que estas verdades de la Palabra de Dios sean como un espejo para tu corazón y que tus ojos puedan ser abiertos de modo que veas de qué maneras has estado desviándote y dejándote envolver por el sistema de este mundo y consecuentemente, alejándote de quien estas llamada a ser en el Señor. Que puedas tener a Cristo como el fundamento de tu identidad y que puedas permanecer firme en la Roca, sin importar cuán fuerte soplen los vientos de este mundo y que puedas brillar como lumbrera en medio de tu generación. (Filipenses 2:15).

¡Dios te bendiga!

Escrito por

Sierva de Cristo, por la gracia de Dios y esposa de Julián Musa. Amante de la Palabra de Dios y de adorarle a través del canto. Miembro de la Iglesia Cristiana Oasis. Licenciada en Administración de Empresas de profesión y colaboradora en el ministerio de Compassion International en República Dominicana.

2 comentarios sobre “Mi identidad: ¿Por qué soy valiosa?

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