¿Qué espera de mí el Señor esta navidad?

Siempre he pensado en la loca idea de celebrar navidad como el ¨Cumpleaños de Jesús¨, así como una fiesta de nuestra sociedad hoy en día (quitando todo el trasfondo pagano que haya en la historia de por qué hoy celebramos cumpleaños, entre otros). Pues, si se fijan este tipo de celebración es lo más agendado en nuestros calendarios.

Los hay temáticos, sorpresa, quienes lo prefieren en casa, lo que salen a un lugar favorito, quienes reciben regalo todo el mes o celebran cada día de la semana con sus diferentes grupos de amigos, hay quienes invierten mucho dinero, mientras otros que ni siquiera les gusta que los demás se enteren, e incluso quienes se ofenden si no le felicitan. Sin duda, es una fecha que no pasa desapercibida. Todo dependerá del cumpleañero y sus allegados.

Teniendo este tipo de realidad a nuestro alrededor y al mismo tiempo conociendo muy bien al cumpleañero de la Navidad que se aproxima. ¿Sería válido, o es muy loco? Aunque es broma todo lo anterior, me hace pensar mucho.

Fíjense que homenajeamos mucho a la persona en la fecha de su nacimiento y lo recordamos sobremanera el día de su muerte, es más, hasta nos lamentamos de no haberle dado el valor que tenía mientras tuvimos la oportunidad.  Sin embargo el resto de los días entre la vida y la muerte son como nada con algunos de nuestros conocidos. Muchas veces nos pasa eso con Dios.

En nuestro días ¨corrientes¨ no olvidamos de Su gran valor e importancia en nuestras vidas y en el día de su cumpleaños, o su muerte terrenal le recordamos. Somos tan interesados que si acaso pasa, sería en momentos de dificultad en que necesitamos de Él, y es la excusa perfecta para ¨dar calor a nuestra relación¨.

Ahora bien, entrando en materia, cuando leo la pregunta del título pienso en 1 incógnita:

1-¿La palabra de Dios me habla de que Dios espera algo de mí en algún momento?

Si vamos al libro de Eclesiastés, veremos que su autor Salomón fue el hombre más sabio que ha estado sobre la tierra, que disfrutó de todo lo que sus ojos podían desear, e inspirado por el Espíritu Santo escribió en el capítulo 1: “Todo lo he experimentado y me he dado cuenta que todo es vanidad” (parafraseando). Es decir que no hay nada en la tierra que sea trascendente a menos que Dios esté en la ecuación.

El mismo Salomón termina diciendo en el capítulo 12 verso 13 de Eclesiastés: ¨El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre¨

Si algo podríamos tomar de Salomón para nuestras vidas, entre los muchos consejos que nos expone es que T E M A M O S al Señor.

¿Cómo podríamos clarificar este término? En primer lugar, temer a Dios no se trata de miedo, sino de vivir una vida bajo su disciplina, obedeciendo en todo, a diferencia de los necios que aborrecen la disciplina (Prov: 1:7), es huir del mal (Prov. 3:7-8, 8:13) y ¿Cómo sabemos lo malo y lo bueno? Conociendo al mismo Dios que ha determinado la diferencia entre ambos caminos.

Así como Moisés guiado por Dios expuso al pueblo de Israel lo que Dios demandaba de ellos, a nosotros también nos corresponde: ¨En pos del Señor vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a El os uniréis.¨ (Det. 13:4)

Todo lo anterior se escucha muy alentador, agradable y sin duda ejemplar, pero a veces con consejos más específicos y prácticos entendemos el alcance que tiene, en este caso, temer a Dios.

Como mujeres muchos pasajes enfáticamente nos hablan de cómo temerle:

Siendo hacendosa
Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas. (Prov. 31:10)

Pensando en los demás antes que en el yo
Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado. (Prov. 31:20)

Siendo disciplinada y diligente
También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas. (Prov. 31:15)

Edificando con sus Palabras
Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua. (Prov. 31:26)

Siendo ayuda idónea en el matrimonio y cuidando de los hijos
Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido, y la alaba diciendo: mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas. (Prov. 31:28-29)

Teniendo tiempo a solas con Dios
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra… María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10:38-39,42)

Su vida se trata de evangelizar
(Habiendo conocido a Jesús y que Él se le revelara personalmente)Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. (Juan 4:28-30)

Lo que sí agrada y alaba el Señor, es que aprendamos a temerle: ¨Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada¨ (Prov. 31:30) Ser mujeres que vivan intencionalmente (obedezcan y apliquen) la Palabra es el mejor regalo que Dios espera de nosotras esta navidad y el resto del año.

¿Estás preparando tu regalo?

Escrito por

Salva por gracia. Amante de la Palabra de Dios y su diseño para nuestras vidas. Publicista y pianista de profesión, dedicada al diseño gráfico y la enseñanza musical.

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