La Mujer Samaritana: De la Insatisfacción a la Plenitud

Jesús va al encuentro con la mujer de Samaria (Juan 4:3-6)

Si has leído esta historia te habrás dado cuenta de lo interesante que es, en ella se mencionan varias características que reflejan quién es el verdadero protagonista. Nuestro Señor es quien se lleva los méritos por ir al encuentro de una mujer necesitada y luego llevarla de un estado a otro porque a Él le interesa nuestra alma y su condición para perdonarla, sanarla y santificarla.

Este pasaje nos muestra que Jesús había terminado de predicar en Judea y se dirige a Galilea, pero le era necesario pasar por Samaria. Busque en un mapa bíblico y me fije que estas tres ciudades eran como un sándwich. Judea estaba en el sur en la parte de abajo, Samaria en el centro y Galilea en el norte o arriba. Pero los Judíos por conflictos del pasado, divisiones o tensión en su relación con los Samaritanos (2 Reyes 17-18; Esdras 4; Juan 4:9) no se atrevían a pasar por allí sino que prácticamente daban una vuelta más grande para evitarlo. Y esto es lo que nos ayuda a entender la intencionalidad de Jesús cuando el versículo 4 dice que le era necesario. Jesús sabía que esa mujer estaría ahí. Jesús iba a llevar el evangelio no solo a Judea sino a Samaria y allí le predica a la primera Evangelista de esa ciudad quien al oír el mensaje y aceptarle dejó su cántaro, y fue a la ciudad a predicar sobre lo que Él había hecho en su vida.  

Jesús le ofrece lo que Nadie puede ofrecer (Juan 4:5-15)

En esta segunda escena Jesús se sienta junto a un pozo y la mujer samaritana viene a sacar agua a una hora que no era la común por el calor intenso que hacía según los historiadores. Se da una conversación con tan solo Jesús pedirle agua para luego llevarla a entender la verdad más trascendental que ser humano puede escuchar, su necesidad espiritual. Por eso le dice:

Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Juan 4:13-14

Aquí hay dos aspectos importantes que resaltar: Primero, Jesús le declara de que se trata esa agua. El agua que Jesús ofrece es agua viva, quita la sed porque satisface, se convierte en un manantial en el cual ella puede ir una y otra vez a buscar agua y nunca se agotara y da vida eterna.

Lo segundo es que ella no entendió a que Jesús se refería porque pidió de eso que ofrecía sin saber sus implicaciones y el propósito real. Ella estaba hablando de agua física, quizás para no ir mas a ese pozo o para no cargar un cántaro pesado. Y en ese momento ella se parece a muchos de nosotros los cristianos que estamos buscando a Jesús para fines meramente terrenales o temporales.

Hoy está de moda predicar que la vida se trata de las posesiones o posiciones que tenemos. Que la felicidad depende de cuan prosperado o aceptado soy, como en el caso de ella que quizás iba sola a buscar agua por la reputación que tenía como lo dicen versículos mas adelante y quería que Jesús le evitara ir al pozo. Dice Paul Tripp en su libro Guerra de Palabras y lo aplico a este contexto, que tenemos una lucha entre el agua espiritual y el agua física y Satanás quiere que creamos que la vida solo consiste en el agua física y que las cosas espirituales son de poca importancia.

Una confrontación por amor (Juan 4:16-26)

Parece un cambio radical de tono cuando el Señor le dice ve, llama a tu marido y ven acá. Pero no, Él está tratando de llevarla a ella a entender que lo que Él ofrece no es para resolver un problema temporal como no ir a buscar agua o cuidar su reputación, sino que la misma estaba manchada por algo mucho peor. Había un problema interno, un problema del alma. Él le mostró su pecado (v.18) no para condenarla sino porque ella no sabía que su alma estaba sedienta.

Una vez que el ser humano se desvió por sus malos caminos y cambio la gloria de Dios por servir a las criaturas en vez del Creador, se rompió la relación entre ambos y por eso la insatisfacción está en todos los niveles y en todos los extractos. Recuerda al rico que tiene dinero, poder, influencia y no se cansa de amontonar o de acumular. Dios le dice necio por hacer tesoros para sí y no para el Reino (Lucas 12:16-20). Recuerda al moralista que no se cansa de alabarse por su buena reputación y vive para esto (Lucas 18:9-12). Y en el caso de esta mujer que no se cansaba de buscar aceptación, se rindió a la inmoralidad y adoró el placer como un ídolo (Juan 4:17).

Todos somos iguales, siempre estamos buscando más, yendo de una cosa a otra, de un lugar a otro para llenar el vacío o saciar la sed o la insatisfacción que tenemos. Le hemos abandonado a Él que es fuente de aguas vivas y cavamos cisternas agrietadas que no retienen agua.

Pero cuando se restaura la relación con el Dios del cielo, cuando tomamos de esa agua entonces nuestra alma si está completa y satisfecha. De esto es que se trata, Jesús no le hizo una oferta de darle del agua que Él ofrecía como una entre muchas opciones. Jesús no es uno más en el mercado donde se satisfacen los seres humanos, lo que Él ofrece NADIE lo puede hacer. Jesús ofrece perdón de nuestros pecados y restaura nuestra relación con el creador.

Conclusión 

Algo que me encanta del resultado de este encuentro es como ella al final sale a la ciudad y ya no tiene temor de hablar, ni de lo que ha hecho ni de lo que Cristo le ha declarado y de cómo Él la ha perdonado. Ella sintió satisfacción cuando la gracia la encontró. Su corazón estaba lleno de gozo por el perdón recibido para luego convertirse en un testigo fiel y predicar a los demás que Jesús es el Salvador del mundo. (Juan 4: 39–42).

Si no eres cristiana sé por experiencia propia que sientes un vacío y uno muy profundo. En el caso de esta mujer tuvo seis relaciones porque no encontraba la persona que ella anhelaba y así iba uno tras otro esperando que ellos fueran el agua que calmara su sed. Quizás este no es tu caso, pero ¿Qué es eso a dónde vas una y otra vez y al final estas igual?

El no vivir el propósito por el que fuiste creada es lo que produce insatisfacción espiritual o del alma. Cristo vino a reconciliarte con Tu creador y al ofrecerte perdón en esa medida tu alma sentirá plenitud de vida (Efesios 3:18-19).

Si eres cristiana, ya has tomado de esta agua viva, pero también sé que muchas veces nuestra alma vuelve a sentirse seca espiritualmente por desenfocarnos, por afanarnos, por descuidar nuestra devoción, por las pruebas duras o difíciles de esta vida. También cuando vamos a los pozos rotos de este mundo que no retienen nada y tratamos de calmar nuestra sed ahí. La sed no se quitará en el sentido de que necesitamos siempre saciarnos, lo que no debemos hacer es cometer el error de ir al lugar equivocado o tomar la bebida equivocada, por eso Cristo proveyó un manantial inagotable donde podemos ir cuantas veces lo necesitemos, continuamente, porque no se agota, así nuestra alma no estará seca ni árida. Con alegría bebamos abundantemente de la fuente de la salvación (Isaías 12:3).

Escrito por

Hija de Dios solo por Su gracia, esposa de Hanks Valdiviezo y madre de Valeria. Mi mayor anhelo es Seguir los pasos de Jesus para alcanzar vivir bajo el modelo que El ha diseñado para mi como mujer. Mi pasión hablar y predicar de Cristo, su amor, su obra, sus promesas a las mujeres, jovenes y los no creyentes.

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