Busca las cosas de arriba (Colosenses 3:1-2)

A  veces el tema de enfocarse en las cosas de arriba resulta tan difícil, vivimos en una sociedad y en una época que diariamente me dice que haga lo que me hace feliz, que satisfaga mis deseos, que siempre siga el instinto de mi corazón, que no le niegue placer a mi cuerpo, que yo merezco todo lo que quiero… En medio de este bombardeo de mensajes aparece la palabra de Dios diciéndome todo lo contrario…. entonces, ¿a quién le creo?

Colosenses 3:1-2 me dice que si yo resucité con Cristo debo buscar las cosas de arriba, donde está Cristo, que debo poner mi mirada en las cosas de arriba y no en las de esta tierra, porque ya yo morí y mi vida está escondida con Cristo. Wao! me doy cuenta de que lo duro aquí es recordar y aceptar que ya yo morí y que el que vive ahora es Cristo en mi. Lo que debo perseguir ahora no es lo que me haga feliz, ni los deseos de mi corazón, sino lo que traiga gloria y honra al nombre de Jesucristo.

Si eres cristiana debes estar preparada para auto-enterrarte en el cementerio más cercano, suena cruel, ¿no? pero antes de todo, leamos estos versiculos:

  • Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten. Mateo 6:33
  • Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios. Gálatas 2:20

¿Lo ves? ¡Puedes ir a comprar tu ataud! Estos y muchos otros versos de la palabra de Dios nos recuerdan que para servir a Cristo tenemos que morir, negarnos a nosotros mismos, renunciar a nuestra vana manera de vivir. En ocasiones, tendremos que dejar tradiciones y hasta algunas cosas que ni siquiera son malas en sí mismas pero pueden representar un obstáculo para servirle a Dios.

Aveces estoy tan enfocada en las cosas que quiero, en mi trabajo, en lo que anhelo para mi familia, para mi futuro, que comienzo a angustiarme sin darme cuenta y Dios en su misericordia siempre me hala una oreja para hacerme entender que debo cambiar mi enfoque. Es como la cámara de tu celular, puedes tenerla en modo selfie y siempre estar enfocada en ti, en cómo te ves, en qué te hace falta o puedes cambiar el enfoque del lente al modo regular de cámara y enfocarte en lo que está delante, en lo que pasa a tu alrededor, en las necesidades de los demás.

Cuando estamos enfocadas en lo terrenal, no solo nos angustiamos ante cualquier eventualidad sino que se estanca nuestro crecimiento espiritual y dejamos de ser la sal y luz que debemos ser para este mundo.

Definitivamente para poder aplicar esta verdad en nuestra vida diaria necesitamos tener fe. Para enfocarte en las cosas del reino de Dios y no en tus intereses particulares necesitas confiar en que aquel que te está pidiendo eso te va a suplir TODO lo que tú necesitas.

Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”. Salmo 37: 4

En la 2da carta a los Corintios, capítulo 4,  Pablo expresaba lo que es vivir por la fe. En medio de la persecución que vivía por causa de Cristo él decía “porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.

Pablo vivía por la fe, con su mirada en lo eterno, buscando las cosas de arriba, preocupado porque las almas se salvaran, no por su condición. Su prioridad no era diseñar una estrategia para que dejaran de perseguirlo y amenazarlo de muerte, su enfoque era seguir esparciendo la palabra de Dios.

Al leer estos versos me siento pequeña y me confronta mucho el verme tan lejos de la actitud que tenía Pablo, pero a la vez me inspira a esforzarme cada vez más en buscar primero el reino de Dios, sabiendo que es por fe y con fe en El que se puede lograr.

No pierdas la esperanza, buscar el reino de Dios podrá implicar dejar de lado algunas cosas importantes para ti pero no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de Cristo y del evangelio,  que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. Marcos 10:29

Oremos al Señor para que fortalezca nuestra fe y ponga nuestra mirada en El, en Su reino y en Su justicia.

Dios te bendiga.

Escrito por: Verni Gomez

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