Busca la sabiduría que viene de Dios y no la de este mundo (Santiago 3:13)

Hace unos días cuando supe que el tema de este escrito era la sabiduría de Dios y del mundo, me animé a hacer un pequeño sondeo en mi círculo cercano a cerca de qué significa sabiduría.

El grupo no creyente me dijo lo siguiente:

-Sabiduría es la facultad de saber qué, cómo, cuándo y dónde se debe hacer, decir, callar o pensar algo. (¿Qué es bueno y malo?)
-Es poseer un conocimiento o adoptar un aprendizaje, pero al mismo tiempo entender cuando es el momento adecuado para utilizarlo, y con quien. (¿Quién define lo que es adecuado?)
-Es tener el conocimiento y emplearlo adecuadamente. (¿Quién define como emplearlo?)
-La capacidad de saber juzgar correctamente. La sabiduría se obtiene mediante la experiencia y el estudio. (¿Quien define lo que es correcto?)
-Saber tratar a las personas que te rodean dándoles la misma entrada emocional que te dan a ti (¿Soy yo mismo mi mejor referente?)

El grupo creyente sin embargo comentó esto:

– Discernimiento entre el bien y el mal
– El temor a YHWH (Jehová), según Proverbios
– Una cualidad de Dios
– Es la facultad de tomar decisiones correctas conforme a la verdad, vivir conforme a la realidad última que es Dios.

La idea con hacer este sondeo con ambos grupos es porque existen dos clases de sabiduría, no lo digo yo, ni tampoco los investigadores de este tiempo, sino que desde hace siglos la Palabra lo dejó muy claro y ya verás por qué lo digo.

A simple vista el primer grupo compartió respuestas con bastante sentido pero carentes de una referencia firme de lo que ¨se debe y no se debe¨, lo que es bueno y malo, se limitan al ser humano que es imperfecto, muy diferente a la respuesta del segundo grupo.

Los creyentes por su parte dijeron que el mismo Dios, quien ha dejado expuesta en su Palabra la ley moral así como en nuestros corazones, es a quien debemos conocer, temer e imitar, para que en consecuencia actuemos de forma sabia.

Proverbios 2:6 lo dice, Porque el Señor da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. El es la fuente de sabiduría, nosotros no la tenemos. Su Palabra escrita es un tesoro y consejero fiel, una carta del Creativo supremo para sus creaciones.

Un pasaje muy claro acerca de esta incertidumbre además del libro completo de Proverbios, es Santiago 3:13-17 NTV.

13 Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría; 14 pero si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. 15 Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. 16 Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.

17 Sin embargo, la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y del fruto de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera.

Me encanta como inicia este pasaje en esta versión de la Biblia, donde no da lugar a dudas, pues solo si verdaderamente entendemos los caminos de Dios podremos entonces demostrar vidas íntegras, humildes, sincera así como Jesús (vivir en sabiduría). De hecho muestra cualidades especificas de las personas sabias:

-Puro/a
-Paz (ser pacífico)
-Amable
-Lleno/a de misericordia y compasión
-Lleno/a de buenos frutos
-Sin favoritismo o hipocrecia
-Sincero/a

Aunque no hace justicia a la gran extensión que significa amar a Dios (obedecerlo) y amar al prójimo como a nosotros mismos (demostrar en esta tierra nuestra relación con Dios), si es un pequeño autoexamen de hacia dónde estamos dirigiéndonos, si es en la sabiduría de Dios, o la del mundo que comprende entre sus características:

-Envidias y celos
-Ambición personal (Egoismo)
-Arrogancia
-Mentira

Aunque es una corta lista, son semillas que solo producen confusión, desorden y ¨TODA cosa mala¨ como dice Santiago 3:16 LBLA.

Ahora bien, no te confundas, en ningún momento he sugerido que si hacemos estas listas entonces seremos sabias conforme a Dios o conforme al mundo, no, mas bien, nuestra perspectiva acerca de la vida se evidencia en esas acciones.

Nuestro conocimiento de la persona de Jesucristo que es la sabiduría encarnada nos moldeará. De forma práctica eso significa que mientras más meditemos en Su Palabra y la apliquemos, entonces seremos más sabias.

Incluso si no sabes cómo empezar, el mismo Santiago antes del pasaje que compartimos arriba, dijo en el capítulo 1 versículo 5; ¨Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.¨

Esta es una oración que siempre Dios responderá, y que necesitamos constantemente pedir.

Para finalizar, me pareció muy atinado este breve fragmento de un artículo que leí sobre el tema.

La sabiduría no fue creada como nosotros, sino para nosotros. Ella fue formada e ideada por el Creador para acercarnos más a Él. Sabiduría es quien nos guía al regalo divino de conocer y ser conocidos aquel que nos creó.

Ella nos guía a conocer al Señor, y al conocer al Señor ella es quien nos guía. Podemos ver sus huellas en toda la Escritura. Gabriel Reyes Ordeix

Ahora la pregunta es, ¿Eres tu una joven o mujer sabia conforme a Dios o al mundo?

Escrito por

Salva por gracia. Amante de la Palabra de Dios y su diseño para nuestras vidas. Publicista y pianista de profesión, dedicada al diseño gráfico y la enseñanza musical.

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