Los dos cimientos (1ra parte)

Estamos ya en el final del Sermón del Monte, y podemos decir que hasta aquí nos ayudó el Señor. Ciertamente Él nos ha guiado y enseñado tanto en estos tres capítulos que solo nos queda decir: gracias a ti Señor. Gracias también hermana por acompañarnos en este hermoso viaje.

Ahora nos surge la pregunta: ¿Qué vamos hacer? Este Sermón es admirado y alabado por muchos, incluso por personas que no han abrazado la fe cristiana por contener principios morales muy altos. Nosotras también podemos caer en lo mismo, alabar y admirar lo leído, por eso debemos estar conscientes de una realidad, Dios espera que escuchemos y luego pongamos en práctica. Martyn Lloyd Jones dice:

“Dios lo que quiere no es alabanza; es práctica. El Sermón del Monte no debe ser simplemente alabado, ha de ser practicado”.

Lo que hemos aprendido

A lo largo del Sermón hemos visto que la vida cristiana no es una vida de apariencias externas como la vivían los líderes religiosos de la época. El carácter del cristiano es como el de Cristo (Mateo 5:3-12). El creyente es influencia para un mundo que está en descomposición y oscuridad (Mateo 5:13-16). Su justicia y vida piadosa provienen de un corazón transformado que solo le interesa agradar a Dios y no ser visto por los demás (Mateo 5:17-6:18). Su seguridad está en el Reino de Dios y no en las cosas que posee (Mateo 6:19-34). Ama a sus hermanos y tiene una relación con Su padre celestial (Mateo 7:1-12).

Luego del Señor mostrarnos esas verdades y evidenciar el contraste que hay entre quienes realmente son sus hijos y como deben vivir y los que se hacían pasar por piadosos pero vivían de manera distinta a Sus enseñanzas, nos reta a pensar cual de los dos caminos vamos a seguir. La senda ancha que es un estilo de vida donde su justicia es solo externa, hipócrita, legalista, preocupada por lo material y que no honra a Dios. O si por la senda angosta que es un estilo de vida reflejado por un corazón transformado y que solo le preocupa agradar a su Dios (Mateo 7:13-14). También nos advirtió de los falsos profetas, aquellos que nos pueden engañar y desviar del camino hacia la puerta estrecha (Mateo 7:15-20).  

Ya para el final del Sermón y como todo excelente Maestro, el nos hace el llamado, esperando esa respuesta que tú y yo debemos dar a todo lo dicho. ¿Qué actitud asumiremos? ¿Será como la de los falsos profesantes que ya estudiamos, aquellos que hacen una confesión tan solo de labios pero su corazón está muy lejos de obedecer (Mateo 7:21-23)?  ¿O la de aquellos que oyen y no obedecen (Mateo 7:24-27)?  Si te fijas bien en estos últimos versículos, son dos tipos de personas: los que dicen y los que oyen y ambos responden con obediencia o desobediencia.

Los que oyen: hacer o no hacer

Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;  y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena;  y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción. Mateo 7:24-27.

En esta parábola Jesús hace alusión a la construcción de esa época y como toda parábola su fin es enseñar algo en particular. Ten en mente que Jesús le está hablando a Sus seguidores y guiándoles con estos versículos a la aplicación de todo lo que ya enseñó.

Había personas que construían o edificaban sobre rocas es decir, la zapata o cimiento estaba sobre ellas lo que permitía su firmeza. Estas personas escarbaban muy hondo hasta llegar a dichas rocas (Lucas 6:47-49). Se tomaban el tiempo y hacían todo el esfuerzo por hacerlo. En este caso este tipo de constructor es el creyente que oye las palabras del Señor y las pone en práctica, el sensato. Otros sin embargo se quedaban en la superficie, construían o echaban sus cimientos en pura arena. Era la tarea más simple y se ahorraban el difícil trabajo de cavar muy profundo. Este tipo de constructor es como el creyente que oye pero no pone en práctica, el insensato.

Jesús está diciendo que no se trata tan solo de oír el mensaje, sino de obedecer, de poner en práctica o de hacer. Se trata de la actitud que tenemos frente a la Palabra. Los que oyen y hacen son aquellos que se apartan del pecado pero al mismo tiempo tiene la Biblia como su guía. Son los que desean que su mente, acciones y emociones sean transformadas por ella. Los que oyen pero no hacen son los que se conforman con dar probaditas de la Palabra, se emocionan al oír un buen mensaje, tiene algunas convicciones, quizás por prudencia o por moralidad viven algunos principios muy bien seleccionados, pero no tienen la voluntad ni el deseo de apartarse del pecado que han abrazado ni dejan al mundo.

Las dos casas por fuera o en la superficie eran iguales y ambas también estaban a merced de las lluvias, el viento, la tormenta y la inundación. Así mismo son esos dos creyentes, por fuera hacen lo mismo, oran, ofrendan, van a la iglesia, adoran, etc. Lo que marca la diferencia es que cuando su fundamento es puesto a prueba tanto en el día del juicio que es la aplicación primera de estos textos, o cuando vienen las pruebas de esta vida se hace evidente su fe, se ve que tan genuina es y que tan firme quedará ese creyente.

En resumen mis hermanas, el Señor no quiere la hipocresía en nuestras vidas como ha venido mencionando en todo el Sermón porque si no, nos aguardará una terrible destrucción. No es suficiente oír o admirarse de Su menaje, hay que practicarlo y al hacerlo es como edificar nuestra vida en una base sólida. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” (Santiago 1:22, 25).

No te pierdas la segunda parte de este artículo. Dios te bendiga!

Escrito por

Hija de Dios solo por Su gracia, esposa de Hanks Valdiviezo y madre de Valeria. Mi mayor anhelo es Seguir los pasos de Jesus para alcanzar vivir bajo el modelo que El ha diseñado para mi como mujer. Mi pasión hablar y predicar de Cristo, su amor, su obra, sus promesas a las mujeres, jovenes y los no creyentes.

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