Jesús y el Divorcio

Si vienes por primera vez a El Atelier, además de darte la Bienvenida, te invito a leer los artículos anteriores de este estudio acerca del Sermon del Monte, hasta el momento hemos visto: El Carácter del Cristiano con cada una de las Bienaventuranzas, estas nos ofrecen una idea de cuales son las cualidades que adornan a los ciudadanos del reino. Luego vimos La Influencia del Cristiano en el mundo, nuestro llamado a ser Sal y Luz, producto de la exhibición de su buen carácter. Por último, estamos estudiando la Justicia del Cristiano, donde vemos a Jesús exponiendo de manera detallada el carácter del cristiano en términos de la justicia.

En la entrada anterior vimos acerca del adulterio, hoy estaremos estudiando acerca del divorcio, que podríamos pensar llega como consecuencia natural del adulterio, pero más que abundar en esta idea, vamos a ver a Jesús defendiendo la inviolabilidad del sagrado contrato de matrimonio.

Han oído la ley que dice: “Un hombre puede divorciarse de su esposa con solo darle por escrito un aviso de divorcio”.  Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que se casa con una mujer divorciada también comete adulterio. Mateo 5:31-32 (NTV)

Otra vez aquí vemos a Jesús corrigiendo la enseñanza tradicional, aquello que los escribas y fariseos se habían encargado de enseñar basado en su propia y limitada comprensión de lo que las Escrituras decían en verdad, rebajando el matrimonio a solo un pedazo de papel.

Para poder tener una mejor comprensión de estos versículos, tenemos que ir a Mateo 19:3-9 (NTV) dónde Jesús da una enseñanza más amplia acerca de este tema.

3 unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta:

—¿Se permite que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?

4 Jesús respondió:

—¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. 5 —Y agregó—: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo” 6 Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido.

7 —Entonces —preguntaron—, ¿por qué dice Moisés en la ley que un hombre podría darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla?

8 Jesús contestó:

—Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios. 9 Y les digo lo siguiente: el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio, a menos que la esposa le haya sido infiel. (Énfasis añadido)

En ese momento había dos pensamientos distintos acerca del divorcio, uno era el que permitía al hombre divorciarse de su mujer solo si ella era culpable de inmoralidad sexual y la otra que se podía divorciar por cualquier motivo.

Su idea estaba sustentada en (Dt. 24:1-4) Sin embargo, este pasaje no es un mandato, orden o sugerencia sobre el divorcio, aunque era legítimo si el hombre hallaba alguna cosa indecente en la mujer, Moisés no lo estaba ordenando. Más bien enseña que el divorcio ocurre únicamente bajo ciertas restricciones, además podemos ver en estos versículos que la relación de una sola carne establecida por el matrimonio no se anula por el divorcio o por volver a casarse y que el nuevo matrimonio después del divorcio deshonra a una persona.

La respuesta de Jesús a los Fariseos en Mateo 19:4-6 deja bastante claro  la intención de Dios para el matrimonio desde el inicio (Gen. 1:27; Gén. 2:24) El creó al hombre y a la mujer e instituyó el sagrado matrimonio para que fueran uno mientras la vida perdure.

Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Rom. 7:2

La mujer está ligada mientras el marido vive; pero si el marido muere, está en libertad de casarse con quien desee, sólo que en el Señor. 1 Cor. 7:39

En el versículo 7 los Fariseos vuelven a preguntar sobre el por qué Moisés permitió al hombre divorciarse de su mujer, haciendo referencia a Dt. 24:1-4 (Ya mencioné que estos pasajes no son un mandato) Jesús respondiendo les dijo que fue una concesión por la dureza de sus corazones, confirmando que no era una instrucción divina, sino una concesión divina por la debilidad humana y les recuerda que esta no era la intención original de Dios. (vs. 8) Lo que significa que, para el Señor Jesús, el divorcio es una excepción y no la norma.

Para explicar el ultimo versículo (9) me voy a apoyar en el comentario de John Stott, con el cual estoy de acuerdo y dice lo siguiente:

Ya que Dios instituyó el matrimonio como una unión exclusiva y permanente, que él lleva a cabo y que el hombre no puede romper, Jesús extrae la inevitable deducción de que divorciarse del cónyuge y casarse con otro, o casarse con una persona divorciada, es ingresar a una relación prohibida y adúltera. Porque la persona que puede haber conseguido un divorcio a ojos de la ley humana está a los ojos de Dios, casada aún con su primer cónyuge (él o ella).

La parte [b] incluye la única excepción a este principio, “a menos que la esposa le haya sido infiel” Es necesario destacar que hay diferentes posiciones respecto a esta excepción debido a que Mateo utiliza la palabra griega porneia “salvo por causa de fornicación” que hace referencia a la inmoralidad sexual del soltero, en lugar de la moicheia palabra que significa adulterio, por lo que algunos comprenden que esto se refiere al pecado sexual premarital.

Para finalizar, teniendo en cuenta lo que hemos visto a luz de estos versículos es necesario considerar que:

  • Estos pasajes en vez de reflejar una oportunidad para el divorcio son un llamado a la fidelidad en el matrimonio.
  • La fidelidad en el matrimonio es un reflejo de la fidelidad hacia Dios.
  • El propósito del matrimonio es reflejar el pacto entre Cristo y Su iglesia.
  • El matrimonio fue diseñado por Dios y solo Él tiene las pautas de cómo debe ser la relación
  • El matrimonio es una relación de una sola carne, instituido por Dios como pacto sagrado para toda la vida.
  • Solo Dios puede separar lo que El unió en Santo matrimonio.
  • El matrimonio debe tener como fin el perdón y la reconciliación.
  • El matrimonio es una oportunidad para expresar el amor, la gracia y la misericordia de Dios.
  • Al enfocarse en exhibir la imagen de Dios en el matrimonio, el divorcio nunca se tendrá como una opción.
  • La gracia redentora de Cristo puede restaurar todas las cosas.
  • Los cristianos divorciados deben permanecer solteros, en Santidad.
  • Toda relación sostenida con una persona divorciada o después de un divorcio, cae en la categoría de adulterio.
  • Mientras el cónyuge (él/ella) esté vivo, el hombre/la mujer ante Dios permanece ligado a su primera esposa/esposo.

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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