Eres la Sal de la Tierra

Al inicio de esta serie comentaba que las bienaventuranzas describen el carácter del cristiano y la vida que debe vivir de este lado de la eternidad. Al llegar al versículo 13, vemos a Jesús utilizando una figura que sería muy fácil de interpretar por su audiencia y por medio de ella explica la influencia del creyente en el mundo.

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Mateo 5:13

El Cloruro de Sodio, sal marina o simplemente sal común, es una sustancia muy conocida e imprescindible desde las civilizaciones más antiguas. Por sus facultades para acentuar el sabor de los alimentos, ha sido utilizada para sazonar la comida y gracias a sus propiedades, también se usa como preservante natural de alimentos y así prolongar su vida comestible. Antes que existiera la refrigeración el mejor método para conservar los alimentos era la salazón, los que estaban escuchando el Sermón del Monte, utilizaban esta técnica.

El Señor Jesús utiliza esta metáfora para hablar acerca de la función del cristiano en el mundo. Considerando las 2 funciones principales de la sal en el tiempo de Jesús (salar y preservar), Él está diciendo que este mundo es insípido y necesita ser salado y preservado, y quienes tienen esa facultad somos los cristianos.

La sal es una sustancia distinta a los alimentos y cuando esta es añadida, de una manera marcada cambia el sabor. De igual forma los creyentes somos distintos, nosotros no somos de este mundo (Juan 17:16) (1 Pedro 2:11) y aunque aún estamos aquí, hemos sido separados para Dios (1 Pedro 2:9) apartados para ser efectivos, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó, para ser ese puente de restauración, un heraldo de salvación para una sociedad insulsa y con tendencia a la corrupción y descomposición, conduciéndola a encontrar el camino correcto al Padre por medio de Su Hijo Jesús.

El cristiano está llamado a marcar la diferencia, a tener un carácter distintivo en medio de una sociedad que cada vez más va en decadencia, precisamente ese carácter del cual hemos estado hablando en cada una de las Bienaventuranzas y el incrédulo debe notarlo. La crisis de valores que hay en nuestra sociedad y el mundo es una oportunidad para la Iglesia de Cristo, para hacer uso de su facultad de salar y preservar, que en lugar de ser espectadores y críticos de esta debacle, podamos ser efectivos.

Para poder salar, la sal debe estar en contacto con los alimentos, y aunque nosotros como cristianos no debemos tener comunión con los impíos (2 Corintios 6:14), para poder ejercer influencia es necesario interactuar con ellos, sin perder nuestra esencia ni tomar formas mundanas, más bien guiándolos al arrepentimiento.

Los no cristianos son influenciados al observar nuestra actitud piadosa en todos los ámbitos en donde nos desenvolvemos. Esta influencia debe trascender el tiempo y las diferentes culturas. Cuando nosotros vivimos de la manera que a Dios agrada, dando evidencia de buenos frutos, esto debe provocar un cambio en nuestra sociedad.

La sal solo sirve para salar, pero si es mezclada con otras sustancias puede volverse insípida, entonces no serviría para más que ser echada fuera y pisoteada. Si la Iglesia de Cristo pierde su esencia de igual forma se volvería insípida. Cuando la Iglesia (y me refiero a todos los que profesan ser cristianos) olvida cuál es su verdadero propósito aquí en la tierra, anhelando obtener logros terrenales y pasajeros, como riquezas materiales, felicidad, comodidad, reconocimiento y poder, en lugar de desear el cielo, aceptando con gozo todo lo que conlleva vivir de este lado del sol como para el Señor, pierde su propiedad de salar y preservar y por consiguiente su efectividad.

El ser llamado por el Señor como sal de la tierra es una muestra del inmenso compromiso que asumimos al ser unidos a Su rebaño. Este mundo necesita con urgencia de nuestra influencia y nosotros debemos siempre recordar que su única esperanza para ser preservado de la completa descomposición es el creyente por los méritos de Cristo Jesus en la cruz y Su poder transformador. El cambio que requiere la sociedad no es un nuevo gobierno, es la Iglesia ejerciendo su función de Sal  

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Estas ejerciendo tu función de sal?
  • ¿Las personas que te rodean están siendo influenciadas por ti?
  • ¿En cada uno de los ambientes en donde te desenvuelves, marcas la diferencia?
  • ¿Las personas que te rodean perciben que tú eres distinta?

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

4 comentarios sobre “Eres la Sal de la Tierra

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