Las Bienaventuranzas

Recuerdo que en mi adolescencia escuchaba pasajes como “Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados” (Mt 5:4) y en mi mente me imaginaba una persona abandona, con harapos en la calle desconsolada llorando y otra que estaba en mejor estado que personificaba a Dios dándole lo que necesitaba para consolarle y que cada vez que alguien lloraba, Dios tenía el poder de consolar.

Estaba tan cerca del significado real como está República Dominicana de China, a miles de kilómetros de lo que en realidad era. Unos años después, se presentó la oportunidad y el interés de estudiar esto y les confieso que me sorprendí e identifiqué con esta preciosa porción de principio a fin. !Ya les cuento por qué!

Mateo 5:1-2 NTV: “Cierto día, al ver que las multitudes se reunían, Jesús subió a la ladera de la montaña y se sentó. Sus discípulos se juntaron a su alrededor, y él comenzó a enseñarles.”

Según esta pequeña introducción, este discurso de Jesús se enfoca en instrucción para creyentes. En el principio del libro de Mateo, podrán ver que fue la primera declaración pública del Señor hacia sus discípulos y para quienes habían sido criados en el legalismo farisaico.

Las bienaventuranzas enseñan mucho acerca de quienes realmente pertenecen al reino de los cielos; son 8 bendiciones expresadas por Cristo literalmente de forma muy específica. Esa palabra con la que inicia cada oración “Bienaventuranza” quiere decir; “favorecido”, “feliz es”, “profundo gozo del alma tiene”, “bendecido es…”, “afortunado”, entre otros términos.

A diferencia de cómo antes las leía, no deben verse cada una por separado, sino en un conjunto, así como una fotografía que muestra un bello paisaje. Todas las bienaventuranzas juntas reflejan la imagen que quería expresar Jesús, a pesar de que cada elemento tiene su atractivo peculiar. ¡Leamos!

Mateo 5:3-12 LBLA

 Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.

 Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

 Bienaventurados los humildes (mansos), pues ellos heredarán la tierra.

 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

 Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.

 Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

 Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

En términos resumidos, las bienaventuranzas describen a un discípulo ideal y sus recompensas, el hecho de ser salvo se traduce en un estilo de vida distinto al de este mundo que tanto desea y aplaude, experimentando así “un anticipo del cielo”.

A continuación este preámbulo muestra groso modo la belleza de cada bendición que veremos en los próximos artículos. Para verlo en un cuadro completo deben organizarse en 4 pares:

1a -Ser pobre en espíritu es darse cuenta de que no tenemos ni somos nada, frente un Dios tan santo, justo y eterno, se trata de reconocer nuestra impotencia y nuestra necesidad de Él. Es la primera evidencia de una obra divina de gracia dentro del alma.

1b -Ser alguien que llora, según este pasaje, no se trata de cualquier llanto, como dice Pablo en 2da Corintios 7:10-11, “La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte. Fíjense lo que ha producido en ustedes esta tristeza que proviene de Dios: ¡qué empeño, qué afán por disculparse, qué indignación, qué temor, qué anhelo, qué preocupación, qué disposición para ver que se haga justicia!” es una tristeza por nuestra culpa y nuestro pecado frente a la santidad de Dios.

2a -Ser manso, aunque muchos confunden esa palabra con tranquilidad, pasividad o paciencia, al comparar con otras partes de la Escritura, tiene que ver con sencillez y humildad del alma, todo motivo para jactarse (orgullo) es eliminado, el mérito personal es reemplazado por sumisión y humillación a Dios.

 2b-Tener hambre y sed de justicia, en primer lugar significa un deseo ferviente y necesario y como dice A. W. Pink “El pecador está destituido de la justicia, porque “’o hay justo, ni aun uno’” (Romanos 3:10). Por lo tanto, Dios ha provisto en Cristo una justicia perfecta para todos y cada uno de los de su pueblo. Es un grito ahogado del corazón que ha sido renovado por Dios (Salmos 42:1), un anhelo de caminar más cerca de él y un deseo de ser conformados más perfectamente a la imagen de su Hijo, la salvación.”

Estas 4 primeras bienaventuranzas muestran el proceso del despertar espiritual del pecador ahora creyente. Las próximas 4 tratan los frutos de una nueva criatura y carácter transformado.

3a- Ser misericordioso, al contrario de cómo se cree (en especial en el catolicismo), el tener misericordia de otro no justifica que Dios tenga que otorgar misericordia, sino que la posición en que se encuentra esta bienaventuranza en la Palabra enfoca el sentido correcto en que debe interpretarse. Este es el efecto de la llenura del Espíritu Santo en la vida del creyente, acabamos de leer el anhelo por salvación del pasaje anterior, por lo tanto habiendo recibido misericordia divina, es imposible dejar de extenderla a otros como expresión de gratitud a Dios y entendimiento de la Palabra.

3b- El limpio de corazón, tan malentendido a lo largo de los años, no quiere decir que se ganará de esta forma el ver a Dios, como si fuera salvación por obras, es al revés, debido a la pureza de corazón recibida por la fe en Cristo y de la limpieza de la conciencia a través de su Espíritu Santo que nos guía en Su Palabra, entonces “podremos ver a Dios”, ya que anhelamos y tenemos progresivamente Su mente en la nuestra, Su voluntad en nuestra vida y verdadera comunión con El Padre constantemente.

4a- Los pacificadores, de quienes habla Jesús no solo se limita a quienes promueven unidad y restaurar lo roto, pues al comparar con la Escritura pasajes como “Sométete a Dios; ponte en paz con él, y volverá a ti la prosperidad.” Job 22:21 y muchos otros, concluye en que estamos equipados para ser reconciliadores de la gente con Dios, compartir a otro de la gracia que Dios ha extendido para uno mismo, como hijo obediente colabora para el reino de Dios.

4b- Los que padecen persecución e insultos, son quienes sufren por su vida justa aquí en la tierra, esto incluye burlas, molestias, discriminación y tormento. Un odio provocado no por una conducta incorrecta, sino por seguir a Jesús, dichosos son los que padecen por su devoción al Señor, de hecho nos asocia con los mártires del pasado y los santos del pueblo de Dios. (Juan 15:18-27)

Lo maravilloso es que todas estas bienaventuranzas se cumplen en Cristo mismo: pertenecer al reino de los cielos, recibir consuelo eterno, tener la tierra por heredad, ser satisfecho en Él, recibir misericordia del Padre, ver a Dios mismo, ser llamado hijo de Dios, heredero del reino de los cielos.

En el próximo artículo comenzaremos a conocer mucho más detrás del pasaje. ¿Lista?

Escrito por

Salva por gracia. Amante de la Palabra de Dios y su diseño para nuestras vidas. Publicista y pianista de profesión, dedicada al diseño gráfico y la enseñanza musical.

2 comentarios sobre “Las Bienaventuranzas

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