La obra del Espíritu Santo

Hoy en día es muy conocida la supremacía que le dan a esta persona de la Trinidad, aunque, en muchas ocasiones, omitiendo al mismo Jesús o al Dios Padre. Reconozco que muchos lo hacen por tradición y no convicciones firmes, incluso puede ser de forma inconsciente.

Mientras escribo recuerdo canciones como “Bienvenido Espíritu Santo a este lugar”, “Espíritu Santo…, quémame con tu fuego, derrama la unción, tócame, quebrántame hasta que tenga que llorar”, “Espíritu Santo envuélvenos en ti. Derrama tu gloria, Esperamos por ti, Ven, ven, ven Espíritu Santo”.

¿Alguna vez han visto lo que la Biblia dice acerca de la obra el Espíritu Santo? O, ¿has pensado si lo que cantas, oras o escuchas acerca del Espíritu Santo es realmente así?

Pues a continuación les comparto lo que aprendí hace un tiempo, lo que al meditar en Su Palabra intencionalmente y en humildad y sumisión abrió mis ojos, sacó todo lo que antes había aprendido, para re-aprender correctamente lo que Dios ya había escrito sobre sí mismo en cada persona de la Trinidad, en especial sobre el Espíritu Santo, quien es obediente a las directivas tanto del Padre como del Hijo:

El Espíritu Santo convence de pecado y revela toda la verdad

Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí; de justicia, porque yo voy al Padre y no me veréis más; y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber (Juan 16:7-14)

Nos da regeneración o vida nueva espiritual

Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo.” El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 3:3-8)

Nos santifica

Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará. Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.

Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive en ustedes. (Y recuerden que los que no tienen al Espíritu de Cristo en ellos, de ninguna manera pertenecen a él). Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los ojos de Dios. (Romanos 8:7-10)

(Pablo escribiéndole a las provincias de Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia) Dios Padre los conocía y los eligió desde hace mucho tiempo, y su Espíritu los ha hecho santos. Como resultado, ustedes lo obedecieron y fueron limpiados por la sangre de Jesucristo. Que Dios les conceda cada vez más gracia y paz. (1 Pedro 1:2)

Nos da poder para el servicio y concede dones

…pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra. (Hechos 1:8)

 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversas clases de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según la voluntad de Él. (1 Corintios 12:4-11)

Produce frutos en nosotros

En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! (Gálatas 5:22-23)

La lista podría ser aún más larga si vamos a pequeñas particularidades pero si algo pudiese resaltar que acapara mucho de la distorsión que en Latinoamérica hemos tenido sobre esta persona de la trinidad seria lo siguiente:

Juan describe que Jesús dijo: ¨Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre. ¨ Esas palabras en negrita describen que El Espíritu Santo es alguien que está con nosotros todo el tiempo ayudándonos y esto podría traducirse en animarnos, corregirnos, exhortarnos, entre otras facetas, de forma permanente con nosotros los creyentes.

Otro pasaje que confirma lo mencionado anteriormente es Romanos 8:9 ¨Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.¨ Por ello, no hay que llamarlo a que venga, es ya está presente aquí y ahora en los creyentes. También 1 Corintios 6:19 nos recuerda que ¨ ¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos¨

Es vital entender que Jesús dejó al Espíritu Santo como “compensación” de Su ausencia, para llevar a cabo acciones que Él hubiese realizado en nosotros si se hubiese quedado de forma física entre nosotros. Que Dios maravilloso y detallista es el nuestro, que incluso se preocupó por tener esta clase de cuidados con Su pueblo.

Escrito por

Salva por gracia. Amante de la Palabra de Dios y su diseño para nuestras vidas. Publicista y pianista de profesión, dedicada al diseño gráfico y la enseñanza musical.

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