Lidiando con la incertidumbre por el futuro

Cuando inicia un nuevo año es como si pasáramos una página del “cuaderno” que es nuestra vida y nos quedara otra en blanco que debe ser llenada. La mayoría de nosotras hace planes para trazar el camino del año que recién inicia, sin embargo, de la mano a los planes y metas que nos proponemos, naturalmente en muchas ocasiones vienen incertidumbre y ansiedad a nuestros corazones por aquellas cosas que definitivamente no podemos controlar y que no tenemos seguridad de cómo ocurrirán, además de situaciones que no prevemos y que habrán de acontecer en la providencia y Soberanía de Dios.

Cuando la incertidumbre y ansiedad quieran llenar tu corazón por las cosas que desconoces ocurrirán en el día de mañana, te invito a meditar en los siguientes principios de la Palabra de Dios:

  1. Dios tiene cuidado de Sus hijos

Muchas veces, cantamos, leemos y hablamos de esta gran verdad, pero tristemente no la creemos en nuestros corazones. ¡Que Dios perdone nuestra incredulidad y desconfianza en Él! Tendemos a sentirnos seguras cuando creemos que tenemos nuestras circunstancias bajo control, olvidando que todo lo que acontece, cada aliento y respiro nuestro es provisto por Él y que es bajo Su control y no el nuestro que se encuentran nuestras vidas.

Dios es totalmente confiable y Su Palabra también lo es, descansemos nuestras ansiedades en Él. 1 Pedro 5:6-7.

#Citylife (7)

  1. Debemos vivir el día a día dependiendo del Señor

Mateo 6:34 (NTV) dice: “Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”

Este pasaje no significa que no hagamos planes para el futuro, más bien nos manda a no preocuparnos y saber que independientemente de lo que planifiquemos para el día de mañana es Su providencia la que nos sostiene cada día. Dios provee la gracia para sobreponernos a los problemas de hoy y de la misma manera la proveerá para mañana.

En Santiago 4:13-17 la Palabra de Dios también nos advierte sobre el pecado de jactarnos por el día de mañana, cuando en verdad no sabemos lo qué ocurrirá y estamos sujetas a una vida terrenal que es tan pasajera como la neblina. Que nuestros corazones no se vuelvan necios como el del rico insensato, quien puso su confianza en sus posesiones y sus planes jactándose de todo lo que iba a hacer, no sabiendo que esa misma noche iban a buscar su alma (Lucas 12:13-21).

Y este principio nos conecta con el siguiente.

  1. Debemos poner nuestra mirada en las cosas eternas

Colosenses 3: 1-2 Nos enseña que tener una nueva vida en Cristo implica el poner la mirada en la cosas eternas y no en las terrenales y en Mateo 6:19-21 Jesús nos manda a no atesorar las cosas terrenales y corruptibles sino las celestiales e incorruptibles, porque a la medida en que atesoramos una cosa o la otra también revela en dónde está nuestro corazón.

Y yo quisiera preguntarte mi hermana (y a la vez me hago la pregunta a mí misma), ¿En dónde está tu corazón? ¿Te estás aferrando al mundo como si fueras a vivir en este sistema para siempre? ¿Revela la forma de administrar tu tiempo y prioridades que eres una peregrina camino a su Patria Celestial? ¿Vive tu corazón sobrecogido con la esperanza de Vida Eterna que tenemos en Cristo Jesús? ¿Anhelas como el Espíritu y la Novia (de la cual eres parte) que venga tu Redentor (Apocalipsis 22:17)? ¡Oh, sí, ven Señor Jesús!

Que Dios nos ayude a vivir confiando en Su cuidado para nosotras, a entender que cada día trae sus propios afanes por lo que debemos descansar en la providencia del Señor para el día a día y que debemos poner nuestra mirada y esperanza no en las cosas terrenales y pasajeras sino en las cosas de arriba, desde donde un día recibiremos a nuestro glorioso Salvador.

Y quisiera terminar este artículo compartiéndoles el coro de uno de mis himnos favoritos, que dice:

Porque Él vive
No temo al mañana
Porque Él vive
Ya no hay temor,
Porque yo sé
Que el futuro es suyo,
La vida vale más y más, sólo por Él.

Escrito por

Sierva de Cristo y esposa de Julián Musa. Amante de la Palabra de Dios y de adorarle a través del canto. Licenciada en Administración de Empresas de profesión y colaboradora en el ministerio de Compassion International en República Dominicana.

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