No olvides tus disciplinas Espirituales durante la Navidad

¡Ha llegado la temporada más festiva del año, cuantas actividades tenemos agendadas para este mes! Entre decoración, regalos, compras para el hogar o personales, programas especiales en la Iglesia y encuentros con familiares y amigos, pasamos todo el mes bastante ocupadas; son tantos los afanes que rodean esta estación que fácilmente podemos olvidar lo verdaderamente importante, solemos dar el primer lugar a las tareas propias de la época y dejar de lado algunos quehaceres que son parte de nuestra rutina diaria en los demás meses del año.

Para esta fecha es muy común que las personas que llevan una dieta balanceada se tomen unas ligeras vacaciones, de igual forma quienes van regularmente al gimnasio lo vuelven a retomar en Enero, “porque estamos en temporada de fiestas”, algunas también podrían olvidar ese libro que están leyendo e incluso sus disciplinas espirituales, como orar y leer la Biblia.

Esta es exactamente una de las maneras en las que podemos ser luz en las tinieblas, mientras que para muchos estas fechas se convierten en una excusa para dejar de hacer ciertas cosas, una celebración como cualquier otra o la oportunidad para todo tipo de exceso, para nosotras debe ser ocasión para reenfocarnos en Cristo y Su obra redentora.

De manera particular soy partidaria de celebrar la Navidad, pero con una convicción clara de por que celebras, no solo enfocándonos en las actividades e ignorando su verdadero significado que es Jesús. Ciertamente nuestro Salvador no nació un 25 de Diciembre, sin embargo esta es una buena costumbre de los pueblos, y aunque en la Biblia no encontramos un mandato para celebrar el nacimiento de Jesús, podemos guiarnos de algunos principios, como por ejemplo la celebración de los ángeles, quienes lo hicieron con un canto:

Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace” (Luc. 2:14)

¡Definitivamente la encarnación de Dios es un evento digno de ser celebrado! Él fue el cumplimiento de la promesa dada en el AT, el Mesías prometido, el Salvador del mundo, la imagen del Dios invisible, quien vino a redimirnos. Su encarnación responde a la trama de la Biblia: creación, caída, redención, y restauración. ¡Oh, cuan gran acontecimiento!

Por otro lado, están los magos, quienes llegaron después del nacimiento de Jesús (Mateo 2:1) ellos viajaron desde Oriente, y cuando llegaron, se postraron en adoración y ofrecieron obsequios de oro, incienso, y mirra.

Y entrando en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra”. (Mateo 2:11)

Así como los magos, nosotras como cristianas debemos celebrar la Navidad con adoración, de lo contrario nuestra celebración carecería de sentido, debe ser un tiempo de festividades de gran gozo y jubilo, de celebración a nuestro Dios y rey.

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Como mencione anteriormente, celebrar la Navidad no es un mandato Bíblico, aunque tampoco esta mal si lo hacemos, pero, si decides hacerlo:

  • Hazlo como para el Señor, que no sea una excusa para hacer lo indebido,

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. (Colosenses 3:23)

  • Organízate,

Aunque hay muchas actividades, elige con sabiduría a cuál asistir, no te ocupes tanto como para no tener el tiempo de estar a solas con tu Dios y agradecer por el gran regalo de enviar a Su Hijo Jesús a rescatarte.  No dejes de leer tu Biblia y orar.

  • Gasta inteligentemente,

Como el mes de Diciembre es el más festivo, así mismo es en el que mas se derrocha recursos, en el mundo, esta se convierte en una celebración materialista, sin embargo, para nosotras como creyentes debe estar mas enfocada en lo espiritual. Solo invierte en lo necesario.

  • Reenfoca todas tus actividades en la cruz de Cristo,

– Mientras prepara la cena para tu familia o colaboras en la elaboración y compras regalos, hazlo con amor y no como una obligación, recordando el amor inigualable de Jesús.

– Aprovecha esta época para servir a tus seres queridos de corazón y guiarlos a Cristo.

– Reconcíliate con quien tienes diferencias, no compartas en la mesa con hipocresías.

Que las realidades del Dios de la escritura estén presentes durante toda la celebración, recordando siempre que es Su plan de redención y la encarnación de Su Hijo a quien celebramos.

¡Feliz Navidad!

 

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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