Viviendo con sencillez

Quiero comenzar compartiéndoles un pequeño episodio de mi vida más joven: en esta etapa estoy antes de mis 20’s, en la universidad, en medio de una vida social muy activa, ejerciendo liderazgo en la iglesia y creyendo que me estoy comiendo al mundo. Siempre pensé de mí como una chica “sencilla”. Sin embargo, había algo que era lo que me daba seguridad, me hacía sentir bella, encantadora y que encajaba bien en todo; El delineador de ojos color negro.

Era “la maestra del delineador”. Me sentía popular, cool y buena onda. No había algo tan fantástico para mí que verme los ojos delineados, no usaba otro maquillaje, solo el delineador. No salía ni al balcón sin él, y así pase más de cinco años con esta pequeña obsesión. De cierta forma, toda mi falsa confianza giraba en torno a un simple delineador de ojos.

Recordar este episodio, me ha hecho darme cuenta de lo fácil que se nos hace hacer ídolos, y llenarnos de vanidad para “encajar” o parecer atractivas en nuestra sociedad. Tal vez crees que es algo simple, pero es más complejo de lo que parece. Todo lo que entra por nuestros ojos y oídos de manera directa, subliminal o pasivamente, nos influyen y se vuelven nuestros mentores, nuestros modelos, nuestras heroínas. Nos llevan a las compras y a seguir las tendencias. Aquí cabe el dicho que dice: eres lo que consumes.

En realidad, no tiene nada de malo comprar maquillaje o productos chéveres del cuidado personal, o perfumes y zapatos hermosos. Más bien, el problema radica cuando a la falta de estos nos encontramos vacías, no bellas o dejamos de dar prioridad a lo verdaderamente importante…

Mi esencia como mujer nunca dependerá de lo que uso, compro o gasto. Quizás tu caso sea diferente al mío, no eres obsesionada con el delineador. Pero, tal vez si tienes otras cosas; consideras que no puedes estar sin tus extensiones de pelo, sin tener el cabello lacio o vestir sin tacones. Quizás luchas con la idea de verte sin maquillaje; o no puedes dejarte ver en público con el cabello mal arreglado. Quizás en tu interior alguna vez has pensado en que sería bueno hacerte algunos retoquitos con cirugía plástica. O quizás deseas el estilo de otras chicas o quisieras ser igual a ellas. Con esto no estoy alentando el descuido, más bien a mirarnos internamente y cultivar nuestra verdadera esencia.

Todas nosotras tenemos luchas. Aun así, debemos tener claro que nuestra belleza no deberá radicar nunca en lo externo porque nuestra esencia como mujeres va de la mano en aceptarnos como a nuestro  buen Dios le plació crearnos. Las apariencias nunca sustituirán quienes somos por dentro, solamente disimularán nuestras carencias. Sin embargo, la plenitud interna se refleja de hecho, en cómo nos comportamos en público.

ELIGIENDO LA SENCILLEZ

Nuestro énfasis aquí es cultivar la belleza de vivir con sencillez, en contraposición a la vida llena de apuros por la apreciación de la imagen exterior, las cosas materiales y la vida glamurosa.

Y, hablar de ser sencilla, es decir de una persona que sabe vivir con lo que es y con lo que tiene. La sencillez deja claro su poco interés en las cosas, los objetos o las sensaciones extravagantes. Ser sencilla es sinónimo de vivir con los pies sobre la tierra y nuestra mirada en el cielo. La sencillez promueve un estilo de vida basado en lo simple y en lo básico, en la gratitud.

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Optar por vivir una vida simple es un refrigerio en medio de una sociedad que cada vez es más rápida, demandante y estresante, ¿Qué podemos hacer como chicas cristianas? ¡Crea buenos hábitos!

  1. Procura cada día conocer y promover tu belleza interna más que la externa. 1 Pedro 3:3-4
  2. Ten pensamientos positivos siempre, recita la Palabra en tu mente. Filipenses 4:8
  3. Reconoce que tu plenitud esta en Cristo, no en lo material. Filipenses 3:8
  4. “Menos es mas”. La elegancia radica en lo poco. Eclesiastés 1:2
  5. ¡Organízate! Mira tú guardarropas y observa esas prendas y zapatos que ya no estás usando hace más de tres meses. No atesores, no te apegues, no acumules. Saca, da, reorganiza. Proverbios 19:17
  6. Opta por maquillarte en tres o cuatro pasos para tu día a día, y si como yo te encanta el delineador, elige un color más claro, aplica solo un poco y notarás la diferencia. Proverbios 31:30
  7. No desees más de lo que necesites. El materialismo y el consumismo nos hacen vulnerables a adquirir cosas que en verdad NO necesitamos. Antes de comprar algo, pregúntate “¿en realidad lo necesito? ¿Por qué quiero comprarlo?”. Mateo 6:28
  8. Mantente en contacto con la naturaleza. Admirar la creación de Dios nos hace reconocer lo pequeñas que somos ante Su majestad. Apreciar el aire, el amanecer, el atardecer, contemplar el mar, admirar las montañas, valorar lo orgánico, nos da sentido de gratitud. Salmos 8
  9. Conviértete en amiga del planeta. Elige productos que no sean tan nocivos al medio ambiente. Procura re-usar y reciclar. No desperdicies, no despilfarres. Somos administradoras. Génesis 1:28
  10. Se precursor de conectar con las personas. La tecnología nos ha convertido en amigos virtuales. Pasamos mucho tiempo en nuestro celular. Promueve la amistad cara a cara y conversar sin interrupciones. Proverbios 27:17
  11. Administra bien tú tiempo. Ser mayordomo del tiempo es vital para vivir tranquilamente. Efesios 5:15-16

Estas ideas que les comparto, han sido mis herramientas en los últimos años, y si querían saber, finalmente llevo más de tres años sin ponerme delineador de ojos color negro, elegir la verdad del Señor me ha dado contentamiento en como El me hizo y optar por vivir con sencillez ha sido lo más gratificante como mujer que he hecho en los últimos años. ¡Gloria al Señor!

Dios te bendiga, con amor su hermana Mafe.

Escrito por

Hija de Dios por gracia, esposa de Claudio y madre de Zoeh. Apasionada por alentar los valores socio espirituales en la familia y matrimonios. Administradora de Empresas de profesión, dedicada al cuidado de su hogar.

4 comentarios sobre “Viviendo con sencillez

  1. “No desees más de lo que necesites. El materialismo y el consumismo nos hacen vulnerables a adquirir cosas que en verdad NO necesitamos”, directo a la yugular Mafe, y es que yo a veces me vuelvo un poco esclava de las cosas, de las compras y de adquirir cosas que en verdad no necesito y tampoco me hacen feliz. Concuerdo contigo en muchos puntos, quizá el verdadero sentido de la vida esta en vivir con sencillez, aceptando lo que tenemos y como somos.

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    1. Muchas gracias por seguirnos amada. Lo bueno y real en todo esto es que nuestro Señor nos enseña a través de Su Palabra, que en vivir a Su modo está nuestra verdadera felicidad y plenitud.
      Dios te bendiga, un abrazo 🤗😊

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