3 Lugares Populares Donde Poner Erróneamente Tu Identidad

“Conoce a Laura Van Ryn y Whitney Cerak: una enterrada bajo el nombre incorrecto, otra en un coma y siendo atendida por la familia incorrecta.”

Esas fueron una de las primeras palabras que leí en un libro cautivante llamado Identidad Equivocada. Esta historia verdadera e impactante genero titulares en las noticias nacionales cuando se descubrió que la identidad de dos estudiantes universitarias había sido cambiada accidentalmente después de un trágico accidente de autobús.

Una de las chicas murió y fue enterrada accidentalmente bajo la identidad de su amiga, quien estaba en condición crítica.

Después de semanas de luto por la muerte de su hija, la familia estaba conmocionada luego de descubrir que no fue su hija a quien enterraron, sino a su amiga.

La familia que se quedó cuidando a su “hija” en el hospital se dio cuenta que esa no era su hija a quien cuidaban después de todo, sino a su amiga, y que su verdadera hija había sido enterrada semanas atrás bajo el nombre equivocado.

Honestamente no pude soltar el libro. ¡Era de esos que no puedes dejar de voltear la página! La parte más increíble de la historia fue como cada familia se convirtió al Señor durante esta tragedia horrible.

Esta historia verdadera, tan impactante, me hizo pensar en lo increíblemente crucial que es tener la identidad apropiada. Las familias de estas dos chicas sufrieron una cantidad increíble de angustia extra como resultado del asunto de la identidad equivocada.

Tener la identidad incorrecta causa problemas mayores.

Pensé sobre cuán verdadero es esto cuando se trata de nuestras vidas como jóvenes Cristianas. Cuando tú y yo nos convertimos en Cristianas, inmediatamente nos unimos a una nueva familia y se nos da una nueva identidad como hijas de Dios. Ganamos una nueva misión y propósito.

Cuando adoptamos de lleno esta identidad y la vivimos, experimentamos la paz y el cumplimiento de Dios como Él lo destino. Glorificamos a Dios ya que Él nos creó para glorificarle.

Pero cuando olvidamos quienes somos en Cristo, y ponemos nuestra identidad en otras cosas, inmediatamente nos encontramos con todo tipo de problemas y penas. Experimentamos tristeza y falta de gozo en la vida. Y a la larga no le damos la Gloria a Dios.

Sin siquiera darnos cuenta, empezamos a luchar con nuestro propio caso de “identidad equivocada”.

Estamos poniendo nuestra identidad en las cosas erróneas. Ya no estamos buscando a Dios para nuestro propósito y realización. Estamos buscando que algo más nos dé significado.

He sido muy culpable de tener mis problemas de identidad equivocada. Ha habido momentos en mi vida en los que no estaba buscando a Cristo para mi identidad completa, sino a algo temporal. Algo pasajero.

Lo más probable es que tú también hayas luchado con esto. No es un buen lugar para estar. En toda mi experiencia hablando con jóvenes Cristianas, parece ser que hay tres cosas comunes que tienden a robarnos de nuestra verdadera identidad. Veamos si te relaciones con alguna de ellas.

3 Cosas Comunes en que Jóvenes Cristianas Ponen Erróneamente su Identidad:

  1. Apariencia Externa.

Esforzarse por el cuerpo perfecto, cabello, rostro y estilo ha robado a tantas jóvenes Cristianas de su verdadera identidad. Si alguna vez te has mirado en el espejo y odiado lo que ves, eres culpable de caer en una identidad falsa.

La razón por la que tantas de nosotras jóvenes Cristianas luchamos con aceptar nuestro rostro y cuerpo es porque vemos la belleza física como el medio para encontrar nuestro valor y significado. Creemos en la mentira de que ser “bonita” hará que todas nuestras inseguridades desaparezcan. Pensamos que la belleza externa va a satisfacernos más que Cristo.

Cuando ponemos nuestra identidad en las apariencias, siempre vamos a quedar cortas. Cristo nos da todo el valor que necesitamos, sin importar cuan “bonita” nuestra cultura quiera etiquetarnos.

  1. Relación Sentimental.

 “¡Estoy tan desesperada de tener un novio que duele!” ¿Alguna vez te has sentido así? Las relaciones sentimentales nos importan tanto a muchas de nosotras. Anhelamos que el Sr. Perfecto venga a nuestras vidas. Anhelamos un poco de emoción romántica. Anhelamos decirle adiós por siempre al título “soltera”.

Está bien desear todas estas cosas, pero cuando esto se convierte en algo como “una necesidad para ser feliz”, esto roba nuestra identidad.

Si crees que el romance o tener novios es la respuesta a tu felicidad, tienes un problema de identidad equivocada. Dios no nos diseñó para encontrar nuestra satisfacción y realización en un chico (no importa que tan lindo él sea). No estamos definidas por nuestras relaciones sentimentales. Estamos definidas por nuestra identidad como hijas de Dios.

  1. Talentos Personales.

Estaba hablando con una chica el otro día que jugaba baloncesto universitario. Ella era buena. Muy buena. Por defecto, ella era constantemente juzgada y evaluada en base a sus habilidades en el baloncesto. Ella me compartió lo difícil que es mantener su identidad en Cristo y no en sus talentos.

Tan pronto dejamos que nuestros talentos  se conviertan en el instrumento para medir nuestro valor y significado estamos tomando el  camino incorrecto. Cuando basamos nuestro valor en el desempeño y habilidades que tenemos para complacer a otros  (y a nosotras mismas) con nuestros talentos, hemos puesto nuestra identidad en el lugar equivocado.

Ya no estamos usando nuestros talentos para la gloria de Dios, sino para nosotras mismas. Este es un camino sin salida. Ninguna cantidad de talento durara para siempre. Solo nuestra identidad como hija de Dios y seguidoras de Cristo durara. Esa es nuestra verdadera identidad y debe ser nuestro factor de definición.

Tristemente, tener una identidad equivocada es extremadamente común.

Solo he mencionado 3 de las muchas, muchas cosas que roban nuestra identidad. Tal vez para ti es algo más. ¿Estado? ¿Popularidad? ¿Familia? ¿Trabajo? ¿Dinero? Como jóvenes cristianas que somos, debemos estar siempre en guardia contra estas falsas identidades y buscar activamente a Cristo para nuestra satisfacción.

Juan 1:12 nos recuerda nuestra identidad, “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.”

Y Gálatas 2:20 nos recuerda cómo debemos vivir, “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.”

Es una lucha mantener nuestra identidad en el Señor, y no en las cosas pasajeras.

La identidad de Cristo para nosotras sobrepasa cualquier cosa en este mundo. No puedo incentivarte lo suficiente para que te esfuerces en ser una mujer que no está definida por nada, excepto por tu identidad como hija de Dios.

Conversemos.

  • Seamos honestas. ¿Dónde te sientes tentada a tener tu “identidad equivocada”? ¿Cómo luchas contra esto? Para mí, se encuentra en el hecho de si yo le caigo bien o no a las personas. Yo lucho contra esto recordándome que yo estoy aquí para amar a otros desinteresadamente para la gloria de Dios, no para mi propia gloria.

Escrito por: Kristen Clark

Artículo original: GirlDefined

Traducido con permiso por: Calina Hillestead

 

 

 

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