¡Sé auténtica!

Cuando pienso en la autenticidad tengo necesariamente que pensar en Dios, nuestro Señor. Nada se comprara a un ser tan original, creativo, inigualable, sobrenatural y autentico como El. Y, fíjate nada más, que hemos sido creadas a su imagen y semejanza (Génesis 1: 26ª)

Es esto tan magno, que cada una de nosotras porta un ADN personalizado, y por si fuera poco también unas HUELLAS DACTILARES ÚNICAS, ambos exclusivos de cada quien. Esto es sumamente ¡ASOMBROSO! Y no tan solo eso, además de hacernos mujeres, cada una con características fisiológicas genuinas; de manera particular portamos rasgos de personalidad distintivos. Adjunto a todo lo que te he comentado, tengo que recordar lo mucho que El nos ama y se complace en nosotras, porque le plació crearnos como el quiso: Únicas y especiales.

Sin embargo, muchas pierden de vista estas verdades legítimas e irrevocables. Actualmente, todos los medios (el sistema, la cultura, la sociedad, las redes…) venden la ideología de mujeres estándar; con cierta manera de vestir, de hablar, de comportarse, de relacionarse y hasta de pensar. Mujeres como las hermanas Kardashian u otras tantas que se han convertido en “modelos” erróneos a seguir, las cuales asumieron el rol estereotipado que se supone tiene una mujer “exitosa, adinerada y feliz”.

Déjame decirte, mi hermana querida, que el real modelo de éxito, plenitud y felicidad lo obtenemos cuando asumimos con apego, amor y dignidad nuestro verdadero diseño, el cual fue exclusivo de un Dios que pensó cada detalle de nosotras.

Para conocer un poco sobre ser autenticas podemos decir que la autenticidad es un valor, un valor que se adquiere en la medida de conocer y aceptar nuestra identidad, quienes somos en Cristo bajo el diseño y propósito de nuestra creación. Este paquete incluye lo que significa:

  • Ser cristiana: es preciarse de creer y servir a Cristo Jesús como su Señor y Salvador y vive de acuerdo a sus estatutos para honra y gloria de Su Santo Nombre.
  • Ser mujer: Es ser ayuda idónea, procrear vida y cuidar nuestra familia y hogar.
  • Tus convicciones: son el conjunto de creencias firmes e ideas que defendemos y nos definen.
  • Tu personalidad: son aquellas cualidades y rasgos que nos hacen comportarnos y relacionarnos distintivamente de los demás.

Las tres primeras se derivan del conocimiento y entendimiento del estudio de la palabra y de una relación personal con el Señor cada día. Con respecto a la personalidad, debo decir que siempre tiendo a personalizar todo. Recuerdo en mi tiempo de estudio en la universidad, al entregar trabajos escritos digitados casi todos los grupos lo hacían con el mismo tipo de letra y exactamente la misma hoja de presentación. Sin embargo, me caracterizó en medio de mis compañeros y profesores que siempre entregaba los trabajos en hojas de otros colores, u otro tipo de presentación (sin menguar la calidad del contenido), además de siempre hacer una dinámica (rompe hielo) antes de cada exposición. Y así también en cada cosa.

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El que me conoce sabe esto bien, a casi todo le pongo un sello distintivo, no por creerme mejor o superior sino mas bien para dar vida a la autenticidad que ya Dios deposito en mi y creo que también en esas pequeñas cosas le honro.

Me gustaría que por favor reflexiones y llenes sinceramente las siguientes preguntas de acuerdo a la descripción de autenticidad que hicimos anteriormente:

  1. ¿Qué te diferencia de los demás (aptitudes, cualidades, rasgos)?
  2. ¿Qué te encanta hacer y entiendes que haces bien?
  3. ¿Cómo puedo darle honrar al Señor con mi personalidad?
  4. ¿Cuáles son las fortalezas que posees?
  5. ¿Cuáles son los talentos, habilidades y dones que identificas Dios te ha dado?
  6. ¿Cuáles son las oportunidades que tienes de explotar el potencial que ya Dios puso en ti?
  7. ¿Qué cosas necesitas mejorar o cambiar (debilidades) para vivir siendo autentica como Dios te hizo?

Mientras meditas en las respuestas, puedes dirigir esta oración ante el Señor:

Querido Dios, te doy tantas gracias por el privilegio que me diste al pensar en mí con creatividad  y detalle. Gracias por ser tan singularmente asombroso para crearme, por cada cualidad, rasgos físicos y ademanes. Quiero cada día honrarte viviendo a plenitud y gratitud con cómo me formaste. Ayúdame a mantener siempre mis oídos a lo que dices tú de mí que a lo que el sistema quiere que crea, porque en tus manos siempre estaré segura, seré protegida, amada y siempre seré especial. Quiero vivir cada día con autenticidad, con esa originalidad con la que me formaste y poder cambiar el mundo, un mundo que necesita a gritos de ti, de  tu esencia y verdad. Amén.

Dios te bendiga,

 

Escrito por

Hija de Dios por gracia, esposa de Claudio y madre de Zoeh. Apasionada por alentar los valores socio espirituales en la familia y matrimonios. Administradora de Empresas de profesión, dedicada al cuidado de su hogar.

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