Su palabra nos define

La carta de 1 Pedro se escribió para fortalecer espiritualmente a los cristianos que estaban en Asia Menor siendo perseguidos por los Romanos, entre el 62 y el 69 d.C. Los Romanos estaban muy desbastado tras el incendio de la ciudad de Roma, ellos creyeron que su emperador Neron por su deseo de querer construir había prendido en fuego la ciudad, habían perdido sus grandes templos, reliquias, ídolos, casas, pertenencias y familiares. El resentimiento era muy severo por lo que el emperador determino redirigir tal hostilidad.

Nerón esparció la idea de que los cristianos habían quemado la ciudad, y como ellos ya eran odiados por estar asociados a los judíos y considerados enemigos de la cultura Romana, el rumor no tardo en expandirse y rápidamente se inicio una intensa persecución.

Es en medio de esta situación que el apóstol Pedro guiado por el Espíritu Santo, escribe para exhortar a los cristianos, a quienes él llama “peregrinos” a permanecer firmes frente a la persecución y a mantener la esperanza de una herencia eterna.

Estos cristianos habían sido acusados injustamente, fueron culpados de terrorismo por incendiar la ciudad de Roma, eran odiados y visto como malhechores (2:12). En el capítulo 2 Pedro les está diciendo cual debe ser su manera de vivir, como deben comportarse en medio de un mundo hostil.

Cuando llega al versículo 9 el apóstol le hace un recordatorio excepcional, y de manera detallada les explica a que grupo pertenecen, cuál era su verdadera identidad:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Pedro 2:9

En otras palabras, Pedro les esta diciendo: no importa lo que digan quienes están a su alrededor, no olviden que ustedes son el pueblo de Dios, pertenecen a la mejor familia, fueron escogidos para reflejar la gloria de Dios. Al recordar quienes eran todo lo demás carecía de importancia.

Tú y yo también formamos parte de esta gran familia, el apóstol Pedro está describiendo quienes somos nosotras y a que grupo pertenecemos, no importa lo que digan o piensen los demás, nosotras tenemos una nueva identidad y hemos sido insertadas en la familia de Dios.

Linaje Escogido

Este es un gran privilegio del cual gozamos los cristianos, hemos sido escogidos por Dios para salvación, no por mérito alguno sino por amor. Hemos  sido escogida por Dios, hemos sido separada del mundo en cuanto a nuestra manera de vivir, lo que significa que debemos andar como Cristo, vivir en pureza y en santidad, reflejando una conducta honorable, que le hable a los demás sobre nuestra nueva identidad.

Real Sacerdocio

¡Wao, que honor! Nosotras formamos parte de la Iglesia de Cristo que es un sacerdocio real, pertenecemos y servimos al único y gran sacerdote y rey Jesucristo.

Nación Santa  

La Iglesia de Cristo, a la cual pertenecemos es el pueblo exclusivo de Dios, y nos ha llamado a ser santos para reflejar a un Dios santo. Nuestra nueva ciudadanía implica una nueva manera de vivir, como cristianas debemos ser diferentes a los no creyentes.

Pueblo Adquirido para Posesión de Dios

¡Esto si que es maravilloso! Pertenecemos de manera especial a Dios, por El y para El estamos aquí, por lo que debemos vivir solo para El, honrándole en todo, trayendo gloria a Su nombre.

Entender todos estos conceptos y vivir consiente de ellos debe provocar en nosotras un gozo inefable, esto es lo que realmente nos define, no es la cultura, no es la sociedad, no es un grupo selecto de personas, no son los medios sociales, no son las revistas, es la Santa palabra de Dios, que declara una verdad absoluta, innegable, eterna; nosotras somos: Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios; ante esta realidad el hecho de ser diferentes y no ser aceptadas por los demás, pierde todo valor e importancia, porque pertenecemos al mejor grupo del mundo…

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Luego, el versículo dice: a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Esta es la razón por la cual Dios nos ha escogido, para proclamar, para dar a conocer, para declarar las perfectas cualidades de aquel que nos llamó. Nosotras no somos del mundo, no pertenecemos aquí, pero aún estamos en medio del mundo para hablar de Cristo, para contar Su historia, para darle a conocer, para dar gloria a Su nombre, nosotras le representamos aquí en la tierra, fuimos apartadas por El para Sus propósitos, por lo tanto, debemos vivir como dignas embajadoras de nuestra nación celestial.

Así como el apóstol le llamo peregrinos a estos cristianos, tu y yo somos peregrinas en medio de este mundo hostil, recordando siempre, que aunque estamos de paso, debemos dar buen ejemplo, y vivir una vida agradable a Dios, manteniendo una buena conducta entre los no creyentes, y con la mira puesta en la eternidad, que es nuestro hogar.

 

 

 

 

Escrito por

Hija de Dios por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes, compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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