Mas allá de las diferencias

Hemos llegado al final de nuestro estudio y hoy veremos un cuarto personaje (sin incluir a los salteadores) en esta parábola del Buen Samaritano.

En el día de ayer vimos que tanto el Sacerdote como el Levita ignoraron al hombre moribundo, pero le queda una oportunidad más, se acerca otro viajero, oh no, es un Samaritano! Si, el siguiente viajero era un Samaritano: Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Lucas 10:33-34

Este es un personaje completamente inesperado para la audiencia de Jesús, recuerda que los Judíos y Samaritanos eran enemigos, era imposible que un Samaritano prestara ayuda a un Judío y viceversa, y el hombre moribundo era un Judío, este era un hecho que les había quedado claro a quienes estaban escuchando al maestro hablar debido a que el escenario de esta trágica historia está en Israel y los gentiles escasamente viajaban por allí y especialmente los Samaritanos, por lo general ellos evitaban este camino a menos que fuera una emergencia.

El pasaje dice que el Samaritano tuvo compasión de este hombre, se acercó a él, vendo sus heridas derramando aceite y vino. Aquí podemos observar varios puntos, si el Samaritano estaba yendo por ese camino, era muy probable que tenía una emergencia, pero él se detuvo, considero que ayudar a este hombre a pesar de ser culturalmente su enemigo y un desconocido era más importante que su urgencia; utilizo sus provisiones, recuerda que los salteadores le habían llevado todo al viajero, lo dejaron sin nada, y este samaritano no contemplo que luego necesitaría del vino y el aceite, que le haría falta para el resto de su viaje, no, lo uso para lavar y calmar las heridas de este pobre hombre. Pero la hospitalidad del Samaritano no se quedó ahí, el versículo 34 también dice que él lo puso sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuido, es decir que mientras el llevaba al hombre herido en su cabalgadura, él iba caminado.

Luego el v.35 nos dice que el continuo con el cuidado de aquel hombre, no lo dejo solo, se hizo cargo de él, de la renta donde se estaba quedando y de su comida, cuando llego el momento de irse tampoco lo desamparo se lo encargo al mesonero y se responsabilizó de cualquier otro gasto. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré”. (v.35)

Finalmente Jesús le pregunta: ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? (v.36) A lo que el intérprete respondió: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo (v.37).

Estoy segura que al llegar al final de la parábola el intérprete de la ley entendió donde él se encontraba, esta parábola le puso de manifiesto, y el mensaje es también para todas nosotras, los estándares de la ley son muy altos, sus argumentos fueron vencidos, él sabía que no podía hacer  un acto de generosidad una vez y eso valdría para siempre, no, porque según la ley debía hacerlo todo el tiempo. No tenía esperanza bajo la ley, por el contrario la ley le condenaba.

Esta parábola nos motiva a amar a nuestro prójimo independientemente de que ellos lleven una vida contraria a la verdad de Dios, eso no significa que debamos estar a gusto con su pecado, pero es necesario que los veamos como vidas que necesitan salvación, ser compasivos, amables y gentiles con ellos. También nos muestra una poderosa verdad y considero que es el aprendizaje más importante en el que debemos vivir, es necesario que nos acerquemos a Jesús en humildad, reconociendo nuestra culpa e  incapacidad para cumplir con todo lo que la ley exige, en El podemos encontrar una eternidad de misericordia, El ya cumplió a la perfección la ley que debíamos cumplir, ahora nos queda abrazar Su gracia con arrepentimiento, con la fe puesta solo en Jesucristo.

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 Lecturas recomendadas:

¿Quiénes era los Samaritas y por qué el odio entre ellos y los Judíos?

  • 2 Reyes 17: 34-41
  • Esdras 4:2-11
  • Nehemías 6:1-14
  • Josué 20:7 / 21:21
  • Juan 8:48
  • Juan 4:9

Jesús rompió la barrera que había entre ellos

  • Juan 4:6-26

Sus discípulos hicieron lo mismo que El

  • Hechos 8:25
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Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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