LA GRAN PREGUNTA

Introducción

El Señor Jesús en un momento dado de Su ministerio comenzó a enseñar exclusivamente usando parábolas, las cuales eran excelentes imágenes en palabras sencillas pero con lecciones espirituales muy profundas, la mayoría eran sobre incidentes cotidianos, objetos y personas, lo que hacía que la enseñanza fuera familiar para Su audiencia, y aunque parece contradictorio podríamos pensar que las parábolas eran más fáciles de entender que los sermones que Jesús inicio dando, lo cierto es que estas requerían de mayor explicación. En un momento determinado los discípulos le preguntaron “¿Por qué les hablas en parábolas?” y al ver la respuesta de Jesús en (Mateo 13:10-17) podemos identificar que el significado de ellas solo estaba claro para aquellos que habían recibido discernimiento espiritual, pero los que habían rechazado Su mensaje, eran dejados en su ceguera espiritual preguntándose qué quiso decir Jesús.

Hemos añadido esta nueva sección porque también deseamos que crezcas en el conocimiento de la palabra de Dios. Cada ultima semana del mes estaremos compartiendo un pasaje de las escrituras en especifico y sortearemos alguna herramienta que te sera de utilidad en tus estudios devocionales. Síguenos en las redes sociales para que te enteres que tenemos para esta semana.

Hoy quiero compartir contigo acerca de la parábola del buen samaritano, estoy segura que la conoces muy bien, esta es una parábola muy popular que siempre se nos ha enseñado para poner en práctica la hospitalidad, busca tu biblia y acompáñame para que juntas veamos lo que verdaderamente el Señor estaba enseñando.

Lucas 10:25-37

25 Y he aquí, cierto intérprete de la ley se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 26 Y Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella? 27 Respondiendo él, dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Entonces Jesús le dijo: Has respondido correctamente; haz esto y vivirás. 29 Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

30 Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 32 Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. 33 Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, 34 y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.” 36 ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? 37 Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.

Una “trampa” sutil

La parábola del buen samaritano fue expuesta tras la pregunta de un legalista religioso y pedante personaje que trata de probar a Jesús al preguntarle: “¿qué haré para heredar la vida eterna?” (v.25). Esta no era una pregunta sincera de alguien que tenía el anhelo de aprender, su única intención era desafiar al maestro o confundirlo porque aquel interprete de la ley pensaba que Él no tendría una respuesta clara, este hombre quería poner en ridículo a Jesús e impresionar a la multitud con sus habilidades y conocimiento profundo de la ley.

Cabe destacar que aunque sus intenciones no eran las mejores, la pregunta que el hizo era muy importante, esta era la misma pregunta que estaba en el corazón de Nicodemo en Juan 3:1-15, la misma pregunta del joven rico en Mateo 19:16-30. Y es que aunque eran conocedores de la ley, estaban conscientes de que les faltaba algo, sabían que no eran merecedores del reino.  Los judíos habían sido enseñados que su linaje, religión, circuncisión y tradiciones eran lo que les hacían aptos para el reino eterno, pero Jesús hablo a menudo sobre la vida eterna y afirmo que todo aquel que creyera en El, tendría vida eterna (Juan 3:16) también dijo que todo el que vive y cree en El no morirá jamás (Juan 11:26) lo que significa que no era por lo que ellos pensaban que serían salvo, sino por la fe en Jesús.

Es posible que esta misma pregunta este en tu mente, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? O tal vez tengas un pensamiento herrado acerca de tu destino futuro, que pienses que, porque naciste en un  hogar cristiano ya eres salva, o porque tus padres son cristianos heredaras la vida eterna, quizás pienses que conoces muy bien las escrituras y el simple hecho de conocerla te asegura la salvación o que eres lo suficientemente buena como para heredar el reino de Dios, haces buenas obras y es todo lo que se necesita. Si alguna de estas ideas están en tu corazón necesitas acercarte a Dios y Su palabra con la pregunta inicial y una actitud sincera ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Debes saber que tu relación con Dios es personal, que por más que conozcas las escrituras si no vives de acuerdo a ella no heredaras la vida eterna y que tus buenas obras tampoco te salvaran.

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Jesús dijo: En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. Juan 5:24. Debes creer en Jesús, y establecer una relación íntima con El, crecer en el conocimiento de Su persona y verdad y vivir en Su palabra.

“Nota”

 Mañana continuaremos con los demás versículos.

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Sorteo del mes de Abril

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

2 comentarios sobre “LA GRAN PREGUNTA

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