Una historia que contar

Hay situaciones en la vida en las que no nos queda más que acudir a la gracia de Dios. Muchas de nosotras hemos pasado por diversas circunstancias muy difíciles, sin embargo el lado bueno de los eventos más retadores es que resaltan la gracia de Dios; esos tiempos nos hacen recordar cuánto necesitamos de ella.

En medio de esos eventos difíciles, cuando somos honestas y confesamos nuestros pecados, podemos venir delante de Dios en oración y con los brazos abiertos, confiadas en El, podemos estar seguras que hallaremos gracia.

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16)

¡Que Dios tan misericordioso!

Hay algo muy importante que nosotras debemos recordar y es que sin importar cuales sean nuestras limitaciones, nuestro padre celestial nos ama y quiere usarnos para gloria de Su nombre. Ya sea que te encuentres en algún desierto, en gran necesidad, que hayas cometido pecado que aun tengas sin confesar, Dios desea que te acerques al trono de la gracia, donde está El sentando esperando por ti.

Cuando llegan esos tiempos de gran dolor y escases, es el momento justo que Dios utiliza para mostrarnos Su providencia, y conducirnos a una completa dependencia de Él. Cuando el Espíritu Santo nos convence de pecado y nos hace conscientes de los errores que estamos cometiendo, es allí donde corremos a la Cruz, a los pies de Cristo, con una actitud de completa humillación y arrepentimiento.

Pero, ¿sabes cuál es la mejor parte? Siempre habrá una enseñanza, en nuestras vicisitudes Cristo es glorificado, y al ver Su poder y misericordia intervenir, podemos mostrar a otros el amor y la compasión que Dios mostro con nosotras.

Debemos reconocer la soberanía de Dios en nuestras situaciones, debemos aprender a confiar en Él, y sin importar cuan dura sea la vida, que esta se convierta en un eco de alabanzas a nuestro Dios, de esta manera les estaremos glorificando, estaremos recordándoles a otras que se encuentran en situaciones similares que el poder de Dios se perfecciona en medio de la debilidad. (2 Cor. 12:9). Con toda seguridad podemos compartir que en medio de las situaciones difíciles Dios nos permite conocerle de una forma cercana, íntima y palpable, que en esos tiempos Él es el mayor Consolador (2 Corintios 1:3-4) y Refugio (Salmo 46:1).

Cada una de nosotras tiene una historia impactante sobre cómo hemos afrontado las situaciones difíciles. Hemos aprendido lecciones, desarrollado perspicacia y ganando perspectiva. No hacer nada al respecto es desperdiciar nuestro dolor. Necesitamos dejar de guardar silencio y ayudar a otras que están pasando por situaciones similares a las nuestras, tenemos que mostrar a las demás lo maravilloso, fiel y amoroso que ha sido Dios en cada situación que hemos estado.

Cuando contamos nuestras historias (testimonio) estamos predicando a los demás, estamos mostrando las maravillas que Dios ha hecho en nuestra vida, estamos motivando a otras a creer en Dios.

Te motivo a que nos cuente tu historia, a que comparta con otras chicas las maravillas de Dios en tu vida; como Dios te ha sustentado a pesar de todas las dificultades.

Escrito por

Sierva de Cristo. Esposa de Jose Chanel Leonardo. Miembro activo de la Iglesia del Nazareno Visión Celestial, maestra de niños y líder juvenil. Sirvo en el Atelier como Escritora. Psicóloga Educativa de profesión y laboro en Compassion International. ​​​

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