Aprendiendo a ser damas para relacionarnos con el sexo opuesto

Hoy en día las jóvenes se muestran más “agresivas” en la relación con el sexo opuesto, ya no esperan que el chico sea el que corteje sino que toman la iniciativa en una relación. Un posible argumento, es el hecho de que tenemos personalidades distintas, hay chicas que son extrovertidas y otras son introvertidas; sin embargo, esta no es la razón por la que las chicas están tomando la iniciativa. Por el contrario, el gran problema de hoy es que nosotras no sabemos lo que significa ser mujer a luz de las escrituras, tenemos un problema de identidad, no sabemos por qué y para que fuimos creadas y como consecuencia, terminamos actuando como hombres.

 “Relacionarse con el sexo opuesto puede llegar a ser algo confuso, especialmente cuando no sabes que es lo opuesto”. – Joshua Harris

Por eso es vital que sepamos, cómo cristianas, cual es el diseño con el que fuimos creadas por Dios. En 1 Timoteo 5:2, Pablo le exhorta a Timoteo que trate a las jóvenes como a sus hermanas, y de ese mismo modo, nosotras como damas tenemos que tratar a los chicos como nuestros hermanos.
Joshua Harris refiere cuatro maneras de ser hermanas con los hombres que hay en nuestras vidas y practicar la feminidad madura:

1. En tu relación con hombres piadosos, estimúlalos y permíteles ejercer un liderazgo de servicio (1 Corintios 11:3): 

Permitamos que el hombre sea hombre, y seamos pacientes en no dar una respuesta a todo, sino estimularlos a que ellos tomen la iniciativa y asuman su debida responsabilidad. Esto no quiere decir que no podamos iniciar una conversación, o expresemos nuestras ideas, tampoco quiere decir que no podemos enamorar a nuestra pareja con ciertos detalles, o expresarle lo que sentimos de una manera especial; más bien, la idea es dejar que el hombre tome la iniciativa y asuma su liderazgo de una manera piadosa.

2. Se una hermana con los hombres de tu vida (1 Timoteo 5:2):

Sé que suena un poco extraño esto, pero es una de las maneras más genuinas cuando empezamos a relacionarnos con el sexo opuesto, ya que cuando comenzamos a considerar a los chicos como nuestros hermanos, somos nosotras mismas, no aparentamos ser algo que no somos, oramos por ellos, los respetamos y mostramos una amistad sincera hacia ellos.

3. Cultiva en tu vida la piedad y la belleza interna (Proverbios 31:30):

Si quieres que hombres piadosos te respeten y te aprecien como mujer, entonces, rehúsa ceder a la obsesión de nuestra cultura por ser físicamente atractiva y sexualmente seductora (1 Pedro 3:3-5). Es bueno analizar este punto, por ejemplo, a veces las jóvenes en la escuela se quejan de que los chicos no la respetan, ni con su cuerpo ni con sus palabras; pero es necesario auto-analizarnos y ver como nosotras estamos tratándolos  a ellos. Si comienzas un juego físico o usas palabras ofensivas con los varones, no pienses que ellos en algún momento no van a reaccionar a ese tipo de conducta. Es bueno recordar que siempre recibimos lo que damos, y poner límites desde el principio en una relación de amistad o noviazgo es muy importante. Al final de cuentas, el propósito no es tener una larga lista de cosas que se pueden hacer o no hacer; por el contrario, el propósito es mantener límites que cultiven la pureza y una relación respetuosa que glorifique a Dios.

4. Cultiva la actitud de que la maternidad es un llamado noble y satisfactorio (Génesis 3:20):

Parte de nuestro diseño  es tener el privilegio de procrear a las futuras generaciones, y la maternidad es un llamado muy especial que podemos ejercer con plenitud. En nuestra cultura, se considera que la maternidad es un desperdicio de los talentos de una mujer (esta es una de las mentiras atroces del feminismo); sin embargo, podemos estar seguras de que aprender a mantener un hogar y amar a tu esposo e hijos, es parte del plan de Dios para el entrenamiento completo de una mujer. Aunque no estés casada, puedes practicar estas destrezas sirviendo en tu casa y ayudando a las personas que están a tu alrededor (1 Corintios 7:32).

Como hijas de Dios, lo mejor que podemos hacer es vivir conforme a su diseño, y esto nos va ayudar en todas las áreas de nuestras vidas. Un área en específico donde podremos crecer es, precisamente, en nuestra relación con el sexo opuesto. Cuando aprendamos a ser damas, los chicos serán caballeros; y cuando practiquemos la feminidad madura conforme al plan de Dios, viviremos con verdadera satisfacción en plenitud de vida.

Si necesitas crecer en feminidad, quiero recomendarte que leas esta publicación de nuestro blog titulado: “aprendiendo-sobre-feminidad-biblica.html”.

Fuente RSS

Escrito por

Hija de Dios por misericordia, miembro de la Iglesia Asamblea de Dios Central donde sirve junto a su esposo Jonathan Almonte en el departamento de Pastoral Familiar. Ama trabajar con jovenes llevando el mensaje de Salvacion para que puedan vivir una vida plena en Cristo. Colabora en el blog como autora de contenido,

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