Se cuidadosa en tus conversaciones 

Siempre he dicho que la Biblia es el libro más completo que pudiera existir, en el podemos encontrar de todo, Dios nos dejó una lista detallada de cómo debe ser nuestro andar aquí en la tierra. En el capítulo 5 de la carta a la Iglesia de Éfeso el apóstol Pablo describe el andar de los hijos de Dios, y hoy quiero compartir contigo el versículo 4, que hace referencia a nuestras conversaciones.

…ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias

Palabras obscenas: Toda palabra o expresión contraria al pudor y decencia.

Necedades: Dichos torpes o poco adecuado.

Groserías: Disparates, decir bufonadas, burlarse. Incluye un lenguaje bajo, vulgar. Las groserías van contra la modestia, la castidad y toda cosa virtuosa. Atacan la obediencia a Dios, y a las autoridades.

Estos tres pecados de la lengua, incluyen todo uso de palabras degradantes. Como también los juegos de palabras (conversaciones con doble sentido), o comentarios sutiles, pero insinuantes, de cosas inmorales.

Hacer uso de estas palabras o intenciones en nuestras conversaciones es completamente destructivo para la vida santa y nuestro testimonio como creyentes.  El apóstol cuando escribe a Tito le manda a exhortar a los jóvenes a que sean prudentes, que mantengan conversaciones sanas e irreprochables a fin de que aquellos que estaban en contra del evangelio no tuvieran nada que decir de ellos. (Tito 2:6-8) De igual forma, procura dar testimonio de Cristo a través de todas tus conversaciones.

Quizás tú no eres de esas que usan palabras groseras o con doble sentido, pero ¿Qué haces cuando estas en medio de alguna conversación con palabras sutiles? También esto debe alertarte, ten cuidado con los chistes que celebras, reírte de ellos te hace participe. Las malas conversaciones corrompen, estar dentro de algún círculo que haga uso de obscenidades y groserías es una influencia corruptora para ti. (1 Corintios 15:33)

 

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 Al final del versículo el Apóstol exhorta a sustituir esas malas expresiones por acciones de gracias, palabras que exalten a Dios.

Se diligente e intencional al momento de hablar, que todas tus palabras sean buenas, que sean de edificación para todos los que te escuchan.

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. (Efesios 4:29)

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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