Combinando la Moda y la Modestia 

Hace un tiempo una jovencita me comento que vestir modestamente para ella era un reto porque le gustaba lucir bonita. Inmediatamente entendí que no conocía del todo este concepto. Por supuesto, accedí a explicarle el término a la luz de la palabra y los privilegios de los cuales gozamos al vestir modestamente.

La Biblia no nos da una lista con las prendas de vestir que debemos usar, pero si nos invita a vestir modestamente: Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia. 1 Timoteo 2:9ª

En este versículo hay tres conceptos a resaltar: Decoro, Pudor y Modestia, los tres conducen a la decencia, a vestir de manera ordenada sin causar distracción ni tentación.

El propósito de Dios al llamarnos a la modestia es que podamos reflejar Su gloria, la modestia no solo se refiere a nuestra manera de vestir, es un conjunto que va más allá de la ropa, tiene que ver con la manera en cómo te comportas y como hablas, de hecho es posible vestir modestamente y tener una actitud rebelde, la modestia es un asunto del corazón. Para aprender un poco más sobre el propósito de la vestimenta, te invito a leer el artículo Modestia, glorificando a Dios con mi vestimenta.

Uno de los mitos que por mucho tiempo hemos creído es que la modestia es igual a anticuado, y esto es completamente falso, la modestia y la moda pueden ir perfectamente de la mano, puedes lucir hermosa y a la vez reflejar recato. Dios no nos exige que seamos anticuadas o que luzcamos desarregladas, piensa por un minuto en la hermosura de toda la creación. ¡Obra Suya! Todo es hermoso y perfecto.

Tú puedes cultivar la modestia y lucir bien, por supuesto hay ciertos puntos que debes tener pendiente:

1. La razón inicial de la vestimenta siempre será cubrir el cuerpo. Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de que estaban desnudos ellos se hicieron delantales, pero luego el Señor les hizo túnicas. Ellos se cubrieron las partes íntimas, Dios cubrió sus cuerpos.

2. Debes vestirte para agradar a Dios y reflejar Su gloria, NUNCA con la intención de atraer la atención de otras personas.

3. Me atrevo a decir que a todas las chicas nos gusta lucir bien, de hecho es parte de nuestra naturaleza femenina ser delicadas, ahora bien, no te puedes permitir caer en el juego de la moda, que inmediatamente llega algo nuevo a la tienda corres para cómpralo, o si no lo tienes y ves a tus amigas con esa prenda, te sientes mal. Debes ser sabia y buena administradora de los recursos materiales que el Señor te ha dado, ten cuidado en como inviertes tu dinero.

4. Es una pena que para algunas vestir modestamente sea un reto, aun si modestia significara aburrido o anticuado valdría la pena el sacrificio, pues lo que Cristo hizo por nosotras en la cruz fue mucho mayor que una simple ropa. Recuerda, lo que te pones, refleja lo que hay en tu corazón.

5. No hay problema con lucir a la moda, pero debes aprender a combinar las piezas, no muestres ni insinúes más de lo que deberías, cuando estés en el probador presta atención a la voz del Espíritu Santo que siempre está contigo, Él te dirá si debes o no usarlo; también puedes consultar con alguna persona piadosa que pueda darte una opinión sabia.

6. Siempre, siempre, siempre, evalúa la intención de tu corazón. La Biblia nos advierte en que este es bastante engañoso.

7. Trata de mantener el correcto equilibrio, que las opiniones de las revistas o programas de moda no sean las que te indiquen como debes vestir, consulta la Biblia que es la mayor fuente de autoridad del creyente.

Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. Romanos 12:2

Dios nos ha creado hermosas y bajo el género femenino, y desear lucir bien es parte de ser femeninas. No tiene nada que ver con usar marcas reconocidas o artículos costosos, más bien, se trata de reflejar delicadeza, sin olvidar que la belleza de tu interior es mucho más importante, esta debe preocuparte aún más.

Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. 1 Pedro 3:3-4

Finalmente, más que preocuparte por estar al último grito de la moda, procura reflejar tu verdadera ciudadanía, y cultivar las cualidades que te servirán en la eternidad.

Escrito por

Salva por gracia. Esposa de Josaphat Moreno. Colabora en El Atelier como escritora y editora de contenido. Ama trabajar con adolescentes y jóvenes compartiendo el mensaje de la verdadera feminidad, sexualidad, belleza e identidad en Cristo. ​​​​​​​

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